viernes, 31 de diciembre de 2021

Viaje a Cutanda

Tras conocer La Yunta decidimos había llegado la hora de visitar Cutanda. En mi caso tal vez volver. Entre tanto trajín ya no recordaba si había estado o no cuando de zagal recorrí la comarca con mi padre en el Avia de Matinsa repartiendo pienso sentando en el regazo del bueno del señor Manuel Colás. Ni siquiera sabía dónde paraba. Más allá de Navarrete camino Barrachina me dijo mi mujer.

Anda don José Luis Latorre Lázaro cerca de los 2000 amigos en Facebook. Agitador cultural en dicha red social embajador de su tierra y viajero eterno cual batallador reconoce con cierta pena que ya todo se lo ha recorrido y que en breve deberá volver sobre sus pasos. Yo solo soy uno de aquellos que cada mañana al abrir el ordenador recibe sus buenos días desde un lugar del país del Jiloca que previamente ha visitado, fotografiado y estudiado. 

Aquel sábado 11 de septiembre del año del señor 2021 en el que debió arder la hoguera del Santo Cristo fuimos a pasear junto a él. Pastor ya jubilado, guía de excepción, a la entrada nos aguardaba junto a las ovejas de su hermano listas para la batalla diaria.

En media mañana y sin salir del pueblo andamos varios kilómetros, arriba y abajo, a todas caras, siguiendo atentos las indicaciones de tan ilustre e ilustrado cutandino. Fue maravilloso. He de reconocer quede impresionado y también algo contrariado pues de eso que se llaman turistas nada de nada y bien que merece la pena apuntar en la agenda su visita.



Ninguna fotografía que haya visto hace justicia al castillo de Cutanda. Hay que acercarse, con cuidado eso sí, y verlo, alzar la vista y darse cuenta de lo que en su día debió ser. Subir la costera del monte hasta donde es posible, quedarse al pie de la muralla, mirar alrededor y dejar el mundo conocido a tus pies, darte cuenta sin duda alguna de la magnitud de sus piedras actuales y pasadas, ¿Cómo rendirlo? Aun hoy resultaría imposible.

Desde cualquier lugar se ve, allá donde mires lo ves y a su lado el Cerro de la Horca donde a juzgar por su nombre hubo quien allí fue ajusticiado con la vista perdida en su maravilloso cielo. 

Las piedras de sus casas de hoy fueron algún día del castillo, pasear y descubrir entre sus estrechas calles sus restos resulta evocador, mientras el invierno acecha y dejara el pueblo aún más tranquilo. El Ojo que todo lo ve de José Azul quedara como testigo de lo que aún resta por hacer.

La vista de las celadas es allá donde mires un paisaje tan familiar como desconocido; otrora campo de batalla hoy de cultivo. Ultima luz que vieron derrotados y muertos vencedores, luz apacible de la que hoy disfrutamos en su recuerdo. Su magnífica vista fue lo primero que nuestro guía nos enseñó y lo ultimo que vieron quienes allí fueron a morir. Resultando desde lo alto en esta época del año una amalgama de colores tenues, sueños del pasado y del presente, el camino de la muerte al cielo donde nos aguarda un dios igual para todos. 

Hoy acogedoras tierras de labor donde se ven las ultimas ovejas, las suyas y se oyen sus esquilos, un tractor labrando a lo lejos, “hay tempero va la tierra bien” nos dice, “ha llovido cuando tocaba”, mientras suenan unos tiros cazadores a lo lejos. Es entonces cuando reparo en la lejana visión de unos tal vez amenazadores molinos de viento tal como un día debió ser la llegada de las tropas del Batallador para los habitantes del castillo.


 Publicado en El Comarcal del Jiloca. Navidad 2021

domingo, 19 de diciembre de 2021

Crónicas de Football CF Calamocha 3 Binéfar 2

Crónicas de Football CF Calamocha 3 Binéfar 2


Domingo del señor 19 de diciembre de 2021, jornada 16 de la Tercera Aragonesa


Esta si que es gorda, me entero de que la televisión aragonesa retransmite el partido a través del Twitter del Binéfar, le paso el enlace a José María de Jaime y a Luca Malavasi, a Valencia y Milán respectivamente. Gran visión, han colocado la cámara en la tribuna de la autovía de los pajares de modo que el campo luce Magnifico con las nuevas gradas de la general de fondo, me han hecho caso, han leído la crónica anterior, soy todo vanidad, ahora solo falta que coloquen la cámara en alto y no a ras de suelo.


Lucen las gradas vacías, los cuento y son unos treinta valientes sentados a la sombra por tierras de Huesca creerán que no nos gusta el futbol, que hemos dejado de lado al equipo por que no gana, pero nada de eso. Sucede que a esta hora hay misa y la mayor parte de seguidores se encuentran pasando frio por su equipo en misa, rezando por un milagro, lo único que nos puede salvar. 


Duelo de mataderos en el campo de la Doncella Jumaya donde se enfrentan el CF Calamocha, con todo por hacer y el CD Binéfar con todo hecho a falta de culminar, uno, nosotros por los suelos helados en puestos de descenso y otros casi listos para intentar el ascenso por las nubes en el año en que celebraran su centenario.


Y a los treinta segundos ya tenemos el primero cocina rápida por David Muñoz. Esto se va hacer muy largo, que pite el final ya. Sol, buen tiempo, un grado de calor, y el césped color calamocha amarillo ocre pasando un invierno al raso, helado, caerte y rodar por el será una tontería, como hacerlo sobre el cemento de la calle. Minuto dos y gol de Lanzuela de nuevo en la portería de los últimos pinos de la villa que se mantienen en pie, el dos cero sube al marcador. Que acabe ya. Menudo partido se están perdiendo los aficionados que andan por la iglesia.


Se anima el bar, el partido parece ganado, toca esperar, dejar pasar el tiempo, un consome con tropezones de jamón lo mejor a estas horas. Mientras el Calamocha “marcar, y amarrar” que decía el bueno de More cuando entrenaba al Castellón. Eso es el futbol ni mas ni menos. Domina el Binéfar y domina pero no parece inquietar la meta del calvario, aquella que defiende el equipo local cara la plaza de toros donde se observan tres arboles muertos el pasado enero cuando alcanzamos los 21 bajo cero que a algunos les parece poco. 


El locutor se muestra fatigado quiere que el Binéfar marque, entiéndame el lector no es que vaya con ellos, es simplemente que quiere algo mas emoción, pero eso cuando tu equipo va ganando es lo de menos. Todos sabemos donde esta Binéfar, y a donde quiere llegar. Nosotros mas humildes solo queremos salir del pozo, hoy tiene que ser nuestro día. Futbol y rezos.


Se crece el Calamocha en la adversidad y logra llegar un par de veces en pleno dominio oscense, cunde el pánico y tras un cambio obligado dos más, por parte de los visitantes, debe sentarte fatal que te cambien tan pronto. Pero bueno, donde hay entrenador no manda jugador. Lafita se multiplica, ojo derecho del locutor pero Pujol lo despeja todo. Mientras desde la grada próxima al locutor se oye de todo y este lo comenta con humor, y es que los calamochinos somos tan humanos como todos los futboleros y el interés por la familia de los jugadores contrarios esta siempre presente. 


Descanso. He de pensar en que hacer para comer.



Comienza la segunda parte y el Binefar ataca cara los pinos y gol nada mas empezar, lo anula el arbitro. Bien hecho pienso, no estoy por sufrir, a esta hora juega el Castellon y la cosa pinta mal por Castalia, pero me falta valor para verlo.


A balón parado puede llegar el gol del Binéfar dice el locutor falta tras falta, tan poco tantas y corner y por mor de la emoción. Pero no parece el día de los del matadero construido y en marcha. Monforte el portero local de riguroso luto acorde con la situación del equipo lo para todo. Dejo pasar el tiempo, ando entre macarrones con conserva de Aragonia y unas pechugas empanadas apuesto ya y casi me desentiendo del partido por una victoria merecida, sufrida y necesaria.


Me preparo un remolachero, el locutor se resigna, se rinde al equipo del futuro matadero. Todo un espectáculo si vas con el Calamocha, me divierto, me lo paso en grande, Luca no deja de pasarme wasap desde Milan, esta de los nervios. 


Minuto 77 y las suplicas del locutor han podido mas que todos los calamochinos que han pasado por misa gol de Cesar, el pichichi de la categoría, merecido sin duda, toca rezar y sufrir y amarrar. Lo que queda será un calvario mientras un balón tras otros se dirige hacia los pinos. Pero quina manera de patir por el amor de deu, que pite el final ya.


Minuto ochenta y pico largo y cara el calvario de la plaza de toros en la portería del Binéfar contraataque del Calamocha y Manau marca el gol de su vida al tiempo que nos la devuelve a la parroquia local. Y gol del Binéfar a continuación tres dos y dejo de ver el partido, un partido de los que hacen afición cuando ganas evidentemente si ganas.


Papa, ya ha terminado, ha ganado el Calamocha me dicen mis hijas, y a continuación y con mucho tacto me dicen que el Castellón ha perdido. Mientras mi mujer me pregunta ¿Qué comemos hoy” 


domingo, 5 de diciembre de 2021

Crónicas de Football CF Calamocha 0 CD Caspe 1

 

Crónicas de Football

 

CF Calamocha 0 Caspe 1

 

Partido a la hora del remolachero en el campo del futbol de la Doncella Jumaya allá en Calamocha en una fría mañana de diciembre domingo 5 del año del señor en curso 2021 donde ha reinado el cierzo y la mala suerte una vez más que parece perseguir al equipo de la villa que lejos de levantar cabeza va de tropiezo en tropiezo; las cosas como son, mereció algo más.

 

La suerte que le fue esquiva al equipo lo fue para nosotros los calamochinos de la diáspora que pudimos disfrutar de ver un partido en directo desde la tierra que nos viera nacer a través de la pagina web de la televisión aragonesa, así que mientras atendia a la paella fui viendo el partido. Me lo pase en grande, disfrute, pero sufri una barbaridad.

 

Estuve en el campo por San Roque cuando el equipo se enfrento al Teruel y verlo ahora es ver la realidad de las cosas, el césped amarillo de frio lo debe estar pasando mal entre el hielo y la nieve y el poco sol. Como el partido se retrasmite con una solo cámara, me quedo sin saber cuando publico hay, y como es evidente embotao de frio no esta con ganas de chillar. Si se ve en cambio parroquia en torno a la barra del bar bien abrigados y combatiendo el frio  y el desánimo con caldo de cebada, pues eso que llaman sensación de frio a buen seguro aumenta cuando vas perdiendo y en el minuto ocho, de carambola y con suerte los de Caspe a través de Rotellar se adelantan, marcan y pam pam se acabo. Me desespero. Pero queda mucho partido.

 

Le paso un wasap a José María de Jaime quien echa de menos alguna que otra crónica futbolera en El Comarcal para que se conecte y disfrute de la mañana calamochina: “ a ver si empatamos y ganamos” me responde a escape.

 

Como atiendo al conejo, el  pollo y la costilla me parece que desde el gol y tras un buen comienzo de los calamochanos los de Caspe nos están dando sopas con honda y parece un recital tan es así que por momentos parecen gigantes, si bien en los minutos finales el equipo rojillo se esporriña y lanza alguna que otra falta y corner cara los tendidos de sombra, cuando había pinos de la plaza de toros sin suerte alguna.

 


Comienza la segunda parte y me entra el pánico, resulta que no encuentro el arroz, los de Caspe están como yo y se acoquinan, buenos minutos locales, ha salido un tal Lafita, apellido ilustre en el futbol aragonés que parece tener un imán en las botas y también David Muñoz encargado de cocinar el juego y da resultado sin duda el equipo no para de achuchar y no pierdo detalle de un lado a otro del campo. En el banquillo caspolino se tapan con mantas, en el local algo mas ahorraos no están para tonterías, quieren levantar el resultado, por un momento hasta sale el sol, será que dios viene hacer justicia pienso. Hay que hacer algo con los pajares pienso, o mejor colocar la cámara en el lado contrario para que se vean las gradas. Veo el pajar y cualquier día se me termina de hundir, pasan camiones, la autovía sigue, el ataque también pero no marcan. El portero caspolino un tal Campos a decir del comentarista tiene a todos los santos de su parte, excepción hecha claro esta de San Roque, el Santo Cristo, y la recua de semana santa. Pero ellos son mas fuertes.

 

Monologo calamochino y un tiro al larguero que al salir rebotado da en la mano de un contrario, uno de Caspe que pasaba por allí, un defensor dentro del área medio cayendo a la virulé, es penalti claro pienso, y lo pienso por que vamos perdiendo que si fuera de Caspe no pensaría lo mismo, el caso es que no lo pita, una pena, pero en días así supongo que de pitarlo lo fallamos, o lo para el santo del portero.

 

Tres o cuatro ocasiones acabando el partido, algún que otro contrataque donde nos podrían haber dado matarile y me doy cuenta de que llevo el azafrán de Monreal en la mano, y una paella sin azafrán ya se sabe, como un partido sin goles de tu equipo, no tiene sentido. Una pena, dos minutos de añadido y la parroquia, que chillo y chillo con aquel larguerazo a casa con las manos vacías. Al final, cae la niebla sobre el campo, el comentarista muy académico ha estado brillante, pero yo me quedo con el buen saber de Angel Vizarraga y compañía cuando meses atrás retrasmitían a través del Facebook desde la grada de la Dehesa los partidos de la pandemia.

 

Por tanto derrota inmerecida del Calamocha, justa victoria del Caspe, que cada uno decida, ya que el empate no pudo ser, tan solo es futbol, la próxima semana más. Al equipo de la villa el falto el gol y a mi el zafran.

 

Queda el Calamocha en tierra de nadie camino de la cañadilla, confiemos en que encuentre la suerte y los santos hagan su trabajo.

 

Dedicado a Jesús Tello, quien ha aguantado a pie de campo el frio y la derrota.

 

Acaba el partido y el corresponsal del Diario de Teruel cuelga la crónica, se ve que tiene frio y quiere marcharse a casa

sábado, 4 de diciembre de 2021

Viaje a La Yunta

 

Viaje a La Yunta

“Saliendo de Calamocha pasas primero por Tornos, y luego por Bello, antes de salir a la carretera que va de Daroca a Molina, Y 8 km antes de llegar a La Yunta hay que salir de la A211 y entrar en la GU418. No te pases el desvío”

Tales fueron las indicaciones y efectivamente no tenían pierde que me dio José Antonio Floría. Escritor, recolector de palabras, músico, autor del best seller Así en la tierra como en el suelo del cual escribí tiempo atrás. Obra en la que dio cuenta de su heroica infancia vivida en la villa que le vio nacer. Llamado sin duda aun a más altas metas cuando relate la crónica de la nueva vida de su incomparable y bello pueblo con aquellos niños, en su mayoría emigrantes en Barcelona, camino hoy de la jubilación, de nuevo como protagonistas.

Se trataba no solo de conocerlo a él, si no de ver mundo. Y un diez de septiembre, día de San Nicolas de Tolentino a la hora del café y el guiñote previa a la del arrastrao perrero llegamos a la villa castellana donde la primera alma que vimos resulto ser la del calamochino de adopción, casado en Rubielos de la Cérida con Pilar, el Maestro Albañil Paco, hijo del alguacil de la hermandad de La Yunta echando los cimientos de una nueva casa; De modo que bien puede llevar a estas alturas cuarto y mitad construido él solito de la nueva villa, todo con un gusto exquisito. La tarde fue una sorpresa continúa, viendo más grúas levantadas a pie de obra que en todo Calamocha. Junto a él nos aguardaba nuestro anfitrión.

Entre el Torreón, la Virgen de la Cabeza y la Virgen de la Soledad atravesado por el Royo parece residir de alguna manera el secreto de la eterna juventud a decir de los años y muchos que acumulan en la flor de su vida sus pocos habitantes. Lugar donde el silencio reina de tal manera que pareces estar a un peldaño del cielo. Tierra de paso donde quedarse, de noche a buen seguro puedes tocar las estrellas, todo es llano, todo es ancho, o estrecho según quien mire, sus huertos pequeños, otrora llenos de vida como en todos lugares, ahora andan cerradas sus puertas de madera y perdidas sus llaves también de madera, su riego fue a caldero, pozal o cubo por que el arroyo nunca dio para nada mas que para dar vida a una tierra acogedora entre el frio del invierno y el calor del verano. Habrá que volver en enero cuando todos sus habitantes cojan en un autobús. Sin tienda, pero con bar tienda, un pueblo como dios manda si no fuera por la ausencia de niños; aquellos cuya vida relato nuestro famoso guía, su mejor embajador.



El lavador y el abrevadero donde los peces hoy son de colores, ni barbos ni truchas de antaño y el pato solitario. El paseo junto a los chopos aun verdes, “será bonito en otoño” comente, “el verano debería ser eterno aquí” contesto José Antonio. Detener el tiempo, la vida, de eso se trata ¡si pudiéramos! el molino, la iglesia cerrada, pero con llave cuatro portales más arriba y las vistas desde lo alto del torreón donde no subí por temor a encontrarme con San Pedro y reclamase mi alma.

Paso la tarde y andamos más que en San Roque admirando una villa enclavada en Castilla con la mirada perdida en tierras aragonesas. No pensábamos encontrar una maravilla así. Quedamos para el verano que viene, lleve el libro para que me lo firmase y a cambio me entrego una edición mas cuidada con el encargo de regalar el mío a un tercero, (Serafín Catalan sería su destinatario. Por cierto, le encanto).

De vuelta a Calamocha, si algún día nos perdemos, advertimos a nuestras hijas, no tenéis nada mas que acercaros a La Yunta, entre el eterno silencio de las tierras de la Laguna allí donde abandonaron en una ermita al pariente mas lejano que podamos recordar y el país del Jiloca donde vino a parar.

 

 Publicado en El Comarcal del Jiloca 26 de noviembre de 2021