jueves, 16 de abril de 2026

ARROZ AL HORNO

 

Arroz al horno

Ese gran desconocido, quien pudiera cocinarlo con el tocino joreao del granero

El arroz más fácil de hacer, el mas agradecido


Ingredientes:

Patata

1 cabeza de ajo

Costilla

Panceta

Morcilla de cebolla

Tomate

Garbanzos

Arroz

Azafrán

 

Comenzamos

 

Sartén al fuego con el aceite bien rusiente

Colocamos la cabeza de ajos en el centro de la sartén

Cortamos un par de patatas en rodajas y freímos vuelta y vuelta

Las sacamos y las colocamos en la base de la fuente del horno



Freímos la costilla bien dorada

La sacamos y las colocamos sobre la patata en la fuente del horno



Freímos la panceta, cortada en tiras



La sacamos y las colocamos en la fuente del horno



Precalentamos el horno a 220 grados



Vuelta y vuelta a la morcilla de cebolla, la trabamos con un palillo para que nos reviente



La sacamos y las colocamos en la fuente del horno

Sofreímos un tomate, siempre en el mismo aceite



Añadimos los garbanzos

Y añadimos el arroz y sofreímos




Lo sacamos todo y colocamos en la fuente del horno

Añadimos el caldo y el azafran




En este caso a la vez hemos hecho caldo de pollo y jamón. De no hacer caldo añadir agua, que sustancia ya lleva



Cortar tomate en rodajas y cubrir la fuente



Al horno 35 minutos



Y a triunfar…

 




 

 

miércoles, 1 de abril de 2026

El Héroe de Cuba


La tradición oral de la familia conocía que al menos uno de mis bisabuelos estuvo en la Guerra de Cuba. Padre de mi abuelo por vía materna Casimiro, se llamaba José Meléndez Sánchez y era hijo de Francisco y Gaspara. Habiendo nacido un 13 de agosto de 1874 probablemente en Odón.

El papel de la licencia lo daban enrollado dentro de en un artesanal canuto y constaba en su caso de cuatro folios manuscritos donde se reflejaba su hoja de servicios. Su letra era tan ilegible que hemos tardado 120 años en poder leer algo más que su nombre y la palabra Cuba. (Gracias a Fermin Ezpeleta) Lo conserva su nieta Maribel Meléndez Plumed quien recuerda como junto a sus padres y hermanos “jugaban” tratando en vano de leer lo escrito.

Tras entrar en Caja en 1884 fue en julio de 1895 cuando se incorporó al Batallón De Cazadores Alba de Tormes N.º 8 Jurando Bandera en Zaragoza. Seguidamente fue enviado a Barcelona entrando a formar parte, el día de su cumpleaños, de la 1ª División del Regimiento De Luchana Expedicionario a Cuba. Al cual es destinado por cambio de lugar con José Berna Tapia. Diez días después embarco a Cuba en el vapor San Fernando, donde llegó en septiembre con destino a Guantánamo.

Sin más preámbulo entra en guerra bajo las órdenes del Tte. Col Don Manuel Briceño y durante 1896 lo hará bajo el Cte. D. Tomás Palacios. En 1897 pondrá rumbo a Santiago de Cuba entrando en operaciones en la provincia de La Habana en la Compañía de Manuel Majana tomando parte en las acciones de Las Palmas a las órdenes del Tte. Col D. Rafael Pérez Blanco los días 26 y 27 de febrero. El 11 de marzo libro batalla en terrenos de El Brujo y Laporta a las órdenes del mismo jefe quien resultara muerto. (Batalla por la que será condecorado mi bisabuelo) Sin descanso el 28 de abril entró en fuego contra el enemigo en las Dunas de Baranova en Pinar del Río y en junio en el Campo del Ingenio Pálido a las órdenes del Cte Manuel Majana en la trocha de Majana.

El 12 de junio de 1897 ingresara en el Hospital Militar por padecer la enfermedad del Lloro. Días antes el General en Jefe del Ejército le concedió la Cruz de Plata del Mérito Militar con Distintivo Rojo “En recompensa al buen comportamiento ante la ira cruel del enemigo contra los insurrectos”

En abril de 1898 viajo en el vapor Alfonso XII a Santander regresando por enfermo a continuar su servicio militar en la península pasando a la reserva un año después logrando la licencia absoluta en 1906.



La sorpresa ha sido considerable tener en mi caso un bisabuelo héroe de la guerra de Cuba, recibiendo la misma medalla que Eloy Gonzalo "El Héroe de Cascorro" me hace sentir orgulloso. No sabíamos que hubiera sido condecorado, solo que había estado en Cuba, ¿tiro la medalla al mar? ¿guardo silencio ante la familia? ¿a cuantos mato?, no para ganar la guerra sino para conservar el apellido mas bonito del mundo “Meléndez”, ¿a cuantos salvo con sus acciones? y ¡Que miedo pasaría!

En 1928 tras no ser localizado, (toda una paradoja, bien lo encontraron cuando se trató de enviarlo a la guerra), ni haber reclamado el dinero. Prescribieron las 400,5 pesetas con las que estaba dotada la medalla ¡Toda una fortuna! Siendo pobre, jornalero sin tierra. Llevado por el romanticismo daré en pensar que a pesar de haber sido un buen soldado quizás no estaba orgulloso y opto por despreciar el dinero.

Aunque se dice nacido en Odón según se lee en la licencia, sabemos que sus padres pasaron por  Calamocha antes de trasladarse a Torrijo. De hecho, en los papeles matrimoniales dice “natural de Torrijo” Allí caso con Emilia Gracia Arpa. Mi abuelo Casimiro su hijo mayor nació en 1906 y Victor, el pequeño y depositario de la licencia en 1917 El héroe de Cuba moriría poco después. (Dedicado a Victor. Primero de la familia en aprender a leer dando así verdadera dimensión a lo vivido por su padre)

 Publicado en El Comarcal del Jiloca Marzo de 2026

sábado, 21 de marzo de 2026

LETRAS A LAS PENAS DE Jesús Crucificado


Mis culpas, señor, son

Las que os han crucificado

Reconocido y postrado

Os pido mi Dios, perdón

 

Si por mí una vez sufristeis

El ser vendido ¡Ahí de mí!

 Mil veces os vendí

 

Después que vendido fuisteis

Como si fuerais ladrón

Por mí os han apresado

 

Por remediar la dolencia

De mi ambicioso recelo

Os llevaron como reo

 

Entre jueces sin clemencia

Contra vos la acusación

 

Con apretados garrotes

A una columna amarrado

El odio obstinado

Os dio cinco mil azotes

 

Con 72 espinas.

Taladrada la cabeza.

 

 


Tormento cruel

Fue  la sed que tuvisteis

Y el dolor que padecisteis

 

Quedó el cuerpo desangrado

Cual diamante misterioso

Que descubre lo precioso

Cuando con sangre es lavado

 

Precio de mi redención.

Fue tu sangre

 

Danos a los pecadores

La sangre que brota

Para lavar nuestros errores

 

Y con viva contrición.

Jesús Amado

Arrepentido y postrado


Os pido mi Dios, perdón.

 

FRAY IGNACIO GARCIA, Guardian de San Roque. Epitome

Editado

martes, 10 de marzo de 2026

JILOCANO

 

¡VAMOS JILOQUENSES! dice la Inteligencia Artificial gritan los aficionados calamochinos que pueblan las gradas de Jumaya ya no solo para pelarse de frio sino también para disfrutar de buen fútbol a la hora de animar al CF Calamocha.

Con dicha arenga se logran tan buenos resultados que ya están, (o estamos como se dice en el mundo del deporte cuando eres aficionado de un equipo y todo va bien), a un paso del ascenso a Segunda REF.

Uno como Cronista si bien no acude al campo desde semana santa, pone en duda que tal grito tenga algo que ver con los éxitos del equipo y no con su buen hacer o simplemente se grite o se oiga, o se haya gritado u oído jamás: ¡VAMOS JILOQUENSES!  Aun conservo mi carné de socio de cuando jugaba Arrua (Emilio Gracia) allá por los setenta y nada de eso recuerdo y Don Jesús Tello, quien sabe más de futbol calamochino que la IA da fe de que no ha oído jamás semejante disparate y monta en colera cada vez que lo lee.

Afortunadamente la IA también se equivoca, ¿o quién sabe si lo hace? Como principal y más socorrida fuente de información para quienes se acercan por primera vez al Jiloca en busca de su gentilicio, eso es lo que se encuentran, de modo que muy probablemente no sea más que el comienzo de su uso generalizado y posterior aceptación. No olvidemos el lenguaje es algo vivo.

De lo que no hay duda alguna es del hecho de que resulta cada vez más habitual leerlo en prensa escrita, y no solo en la más cercana. Tanto cada lunes en la crónica del partido como conforme se aproxima el fin de semana y se avanza el siguiente, y leerlo hasta la saciedad y el hartazgo: "rápido, listo anduvo el extremo jiloquense"; "el once jiloquense recibirá a los del Jalón".



Don Jesús Tello se cansó de predicar en el desierto de la red y hacer la corrección al parecer (im) pertinente una y otra vez. Por eso a él dedico lo escrito, y de paso también a otros pocos calamochinos como Don Manuel Germes y Jilocanos futboleros que obraron del mismo modo.

Son varios los equipos que hay a lo largo del cauce del rio Jiloca, y dos las capitales de la comarca. Atribuir que el CF Calamocha representa a todo el Jiloca resulta halagador, pero es un exceso, en principio representa a la Villa de Calamocha y a los calamochinos, y además lo hace muy bien, es decir, sus extremos son “calamochinos”, su once “calamochino”. Aquellos que desde los pueblos de alrededor se acercan a disfrutar son igualmente calamochinos al menos durante los 90 minutos del choque, más allá de lo cual todos somos y queremos seguir siendo Jilocanos

Si los habitantes del Valle del Jiloca deben llamarse de alguna manera, dejemos constancia frente a la IA de que al menos hasta el día de hoy y entre ellos se dicen de sí mismos: Jilocanos.

Precisamente dicho término se consolida como gentilicio de la comarca a finales de los años 50 del pasado siglo a través del Diario Lucha en las páginas del Suplemento Jiloca escritas desde Calamocha, Monreal, Fuentes Claras, Caminreal, Torrijo y muchos otros rincones y lo que es aún más significativo escrito por sus propios habitantes quienes también dieron en redactar un buen puñado de crónicas jiloqueñas. Muy rara vez, una, dos, siendo generoso, se usa el termino Jiloquense en aquellos años y no por gente de nuestra tierra. Hasta tiempos más recientes en los que dicho gentilicio lleva camino de la mano de la IA y su ansia desmedida por regir nuestro destino, de generalizarse. Concluye la Ignorancia Artificial: En resumen: si alguien grita ¡JILOQUENSE!, lo más probable es que esté animando al CF Calamocha o celebrando algo relacionado con la Comarca del Jiloca. ¡Qué disparate!


Publicado en El Comarcal del Jiloca Febrero 2026

 

jueves, 5 de febrero de 2026

ROMANCE DE LA LLANURA (1)

 

Allá por el año de 1968 llegué al mundo, sin duda tuve una suerte loca, fue en Calamocha, lugar donde viví hasta que un día “irremediablemente” me jopé. Luego tal vez veamos el cómo y el por qué, si voluntariamente como siempre creí o no.

Buscar un culpable de mi marcha, sería la mayor de las tonterías, si es que lo hay o se puede llamar así: Culpable, que no fuera uno mismo, mi propio entorno y hasta mi destino. Por de pronto había que salir a estudiar.

Hoy la culpa de cuanto nos ocurre, e incluso el responsable último de nuestra propia felicidad, tienden a decirnos es el Estado, quien a “mi ver”, debe velar por uno quiera o no y darle todo sin moverse de su casa. En suma, yo por aquel entonces no lo sabía, pero mi felicidad estaba en el rabal de Calamocha y no en Castellón. Y sin embargo me jope.

Echo la vista atrás y los recuerdos en blanco y negro van tomando color conforme me veo crecer en viejas fotografías junto a los mayores, quienes tan sabia, como tristemente nos advertían que un día la mayoría de nosotros nos veríamos obligados a emigrar como ellos mismos habían hecho hasta llegar allí: a la calle Escuelas de Calamocha.

Por ejemplo, Gargallo lo hizo escapando del hambre de la cercana Fuentes Claras, mis abuelos maternos desde un poco más allá Torrijo, en su caso huyendo tanto de la justicia como de la injusticia que les venía encima. Ya como sucede hoy, les fue muy difícil alquilar una casa. El Tio Perico desde la lejana parte de Molina llego a labrar el Rincon precedido de su buen hacer llamado por los Ruizes. Todos eran nuevos calamochinos. Ley de vida aseguraban y no se equivocaban. En ningún lugar hay para todos ni muy probablemente aquello que busques este. A la mayoría os tocara joparos, como a nosotros nos tocó.

Escuchábamos constantemente las bondades de vivir en la ciudad por parte no solo de los que allí vivían sino también de nuestros mayores. Unos y otros aseguraban que en las capitales todo estaba más a mano, todo era más barato y hasta había colegios donde elegir y los maestros sabían de verdad, por no hablar de los médicos que con solo verte atinaban cualquier diagnóstico.

Por el contrario, en el pueblo teníamos miseria, manos emporcadas, roña y costras en las rodillas. Frio y moscas. Gallinas y conejos en el corral. Aviar y sacar la corte los tocinos. Mientras que la conserva, el jamón en el granero, el hortal, el aire sano y el salir a la fresca entre otras muchas cosas no parecían contar.

Años pasaron sin sentir nada en torno al viejo debate pueblo-ciudad, que uno creía superado a favor del campo. Dado que la ciudad con caballerosidad siempre lleva las de perder, al fin y al cabo, casi todos los que vivimos en ella venimos de uno u otro pueblo, y solo podemos hablar bien de uno y otro lugar.



Sin embargo, con la pandemia apareció de nuevo el debate que cantaba esta vez las bondades del campo frente a la ciudad, llena por ejemplo de desconocidos, polución, ondas electromagnéticas, prisas y ruido. Y de nuevo, medio siglo después parece estoy en el lado equivocado y hasta preguntándome si debería joparme y regresar.

Pero el pueblo en el que nací y al que vuelvo en cuanto puedo no es en el que viví y a veces me cuesta reconocerme en él, en su nuevo paisaje y en sus nuevos calamochinos. Calamocha, ha cambiado, y, en este caso, lo ha hecho para bien, y en el viven la suma de otras personas; las que quedaron y las que llegaron.

En mi pueblo, como en la ciudad hoy lo malo son los días de hacienda, nosotros por decir algo tenemos polución y alta velocidad y ellos aire puro y un tren que no para. Las personas mayores no siempre tenían razón, también se equivocaban, aunque no pueda dar fe de ello.

(1)                   Romance de la llanura, Obra de Juan Antonio Usero 1957


El Comarcal del Jiloca, enero 2026

 

 

lunes, 2 de febrero de 2026

El Triángulo de Hielo de Marcos Nieto Pallares


Andaba Jon Lauko dando matarile a su trilogía sobre la transición cuando me permití sugerirle que, una vez descubierto su villano, este fuese natural de la Villa de Calamocha, “nos falta un asesino de novela en la villa” le comenté a lo que tajantemente respondió: No puedo hacer eso, en Calamocha son todos buena gente. Y se acabó la discusión. Mientras Emili Bayo en Tan tuyo como tu muerte, allá por el 2017, pensaba lo mismo y situaba el epílogo de su obra, novela negra, en Calamocha, cuartel, hasta donde llegaba la aventura de sus protagonistas.

De modo que para saber si por fin hay o no un villano de novela en Calamocha habrá que leer El Triangulo de Hielo, novela donde su autor da vida al Hombre Escarcha, obviamente el asesino, quien se deleita con las temperaturas del Valle del Jiloca viendo en ellas al belleza absoluta, belleza que uno jamás vio, y dará en utilizar el frio, esos mortales 30 grados bajo cero, como arma homicida.

Novela negra, coral, con buena y mala gente, la vida misma, y una madre como la mía y periodistas que no falten, carente, y es de agradecer, de amoríos y revolcones, he de decirlo, tan típicos hoy en día en las novelas.

Transcurre en varios escenarios, comienza en Madrid y pasara por Molina de Aragon, Calamocha y Teruel, entre otros muchos lugares, todos de sobras conocidos en el País del Jiloca.

Desde Tarragona su autor, consagrado, con varias obras, nos hace pasar unas tardes llenas de emoción, angustia y ganas de atrapar al asesino, además de aportar conocimiento en torno al frio y el cambio climático. Filomena fue un aviso, el calentamiento global, el cambio climático, lo que realmente traerá es el frio. El Hombre Escarcha, profeta del frio, nos hará pensar en ello.



¿Habrá por fin en Calamocha un asesino de novela entre nosotros o seguiremos siendo buena gente, al menos en la ficción?

Yo ya se la respuesta, y por de pronto me voy de propio corriendo al super a ver si compro yogures con alfa-actinida-3, toda precaución es poca ante lo que pueda pasar y este por venir.

Yo que aquí en Castellón, me pelo de frio, lo tengo claro. Esta vez no viviré para contarlo.