domingo, 20 de febrero de 2011

San Valentín.


Los caminos del Señor son inescrutables.

Pudo haber ocurrido y no ser verdad

Y sucedió en Castellón, pero pudo haber ocurrido en cualquier otro lugar, como Calamocha, donde hace unos años ya, ... San José corrió la misma suerte, dejo de celebrase....


La Compañia de Teatro de Todos Los Santos.

PRESENTA


¡Que grande es el cine!

Sueño de Navidad. ¡Que bello es vivir!


"Chaplin" y la Banda del Zapato y Puntapié



Otras cosas: SAN ROQUE

La plaza.


El sonido de San Roque


martes, 15 de febrero de 2011

El Abrevadero.

 Eran aquellos días interminables, días del eterno verano de la niñez, cuando con apenas cinco o seis años, con la tarde llegando a su fin y el sol escondiéndose por Santa Barbará, por fin nos dejaban salir a jugar en la puerta de casa, la calle para correr, el barrio.

El fútbol, los tres fallos en la pared, el tejo, la bombilla, el escondite, la gayola, el churro, el burro, las cartas, tres navíos por la mar…

Mi abuela solía asomarse a vigilarnos, a dar vuelta de vez en cuando, con un barreño lleno de agua remojaba la calle, antes de sentarse un rato a tomar el poco fresco que pudiera haber mientras el marrón cemento de la calle devolvía la humedad del agua vertida, …

Al mismo tiempo, se asomaba Carmen la Moracha, en una mano la silla y en otra el botijo, parece que la estoy viendo ahora, que diría aquel.

- Niña, Rosa, que me llevo a la tropa, que dicen que se vienen conmigo a la fuente, dejo aquí la silla.

- Ten cuidao maña no te fíes de estos, que son muchismo malos, átalos cortos

- No te cal que pases pena, al que se cantee de mi, cogeré y los echare al rio, ¿me habéis sentido?

- Si es que te hacen sudar pez niña, no atiende a nada

- No me amueles maña, que son zagales, venga tirar pa lante todos a cáscala de aquí, tirar pa la fuente, que os voy a echar a todos al rio las monjas.

- Llama al pequeño que se lleve el botijo de casa

- ¡Manolin!. Olvídame que no es mi santo maña, … ya han vuelto la esquina, anda trae dámelo. Que aun tengo que cocer las acelgas, redios que pocas ganas tengo de nada y que mal me hace esta jodida pata,que llevo tuesto del garron, redios...que pocas perras valemos, la hostia, luego te cuento que esta tarde he estao por el barrio bajo.



En aquel camino de apenas unos metros, de casa a la fuente se nos iban las horas, la Carmen antes de salir del barrio en cada puerta cogía un capazo, mi abuela, Doña Encarna, Doña Julia, luego en la esquina mirando de reojo al Cuartel a los civiles, por si acaso, "que con ellos nunca se sabe, a veces  me dan ganas de pegarle fuego a mi casa, si con ello supiese que iban a arder ellos también y a cascala el cuartel (Eran otros tiempos)", de nuevo capazo con quisiera que fuese o viniese, que pasase camino de la fuente, de vuelta del huerto, ... y la parada obligada en el portal de la Amelia…

Y nosotros allí, a mitad de camino, jugando a pillar en el abrevadero, capuzando más de una vez en aquel salto en busca del refugio, de la “casa”, del centro, del poste, con su cartel de peligro de muerte que nunca creimos… su anchura de apenas medio metro era todo un abismo a salvar, cuidando de no caer en el sumidero, cuya rejilla nunca se encontraba puesta para evitar que se embozase y se desbordase el agua por toda la replaceta.

- “Esperar, esperar, he visto un renancuajo, ir a buscar un bote. Vamos a cazar renancuajos”

O tal vez sea pescar, no lo sé,… pequeños, grandes, con patas, sin patas, … y un poco de pan de rana en la lata, para que pudiesen comer. 

Como era posible que habiendo tantos renancuajos el Ajutar no estuviese lleno de ranas…

- Zagales, todos a la fuente, que se hace de noche y la bombilla está rota, andar al esbarizaculos de la fuente. .. ¡Manolin, templao, cogeme el botijo!,… y tirar a cascala esos renancuajos, desustanciaos.

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

 Abrevadero: Estanque, pilón o paraje del río, arroyo o manantial a propósito para dar de beber al ganado

lunes, 7 de febrero de 2011

Tarta de cumpleaños. La Tarta de la Abuela.


El otrora respulero, hoy amante de la buena mesa, extremo izquierdo, Gormiti Rojo, en infinitas tardes de gloria que parecen no tener fin, tornado en amanuense, y con una caligrafía de otra época que haría palidecer de envidia a cualquier monje medieval, de esos que hoy en día injustamente son conocidos y celebres sólo por la cerveza,  toma nota de al dictado de la abuela, a requerimiento de los amigos, de la receta.

Uno con el fin de que la esta no se pierda, y quede constancia escrita del secreto tesoro culinario acunado entre la familia, momento de que vea la luz, que tantos halagos recibe año tras año a la hora de celebrar los cumpleaños.

Dos, con objeto de divulgarla, de enseñar a quien no sabe, y dice "quiere aprender".


 Clik en la foto para agrandarla y poder leer.


 Ingredientes.


Elaboración.


 Resultado final. Molde redondo.


A los postres, primera ronda, el resto, un rato después para merendar.

(En este caso, hartos como estábamos ya de la "nocilla", el relleno fue de nata).

( Importante: los Lacasitos, deben ser Lacasitos. No es lo mismo un macho, que un mulo, que un burro, que un asno )

Y mucha mano izquierda, tanto a la hora de escribir, como de cocinar, el secreto, practicar.

PD Y ya puedes buscar en la cuna de la gastronomía actual, el Mercadona por ejemplo, que no encuentras nada igual.

lunes, 24 de enero de 2011

Clase de Guiñote.

 
A penas llevaba entonces el instituto una media docena de años, y alguien de arriba aunque con la culpa siempre carguen los de abajo, los alumnos en este caso, ideo y se saco de la manga una semana cultural o algo semejante de modo y manera que se programaron actividades de toda índole, con el fin de salir del tedio y la rutina del saber. 

Charlas, cine, lecturas, juegos… Escaqueo en líneas generales, lo cual no es propio ni mucho menos, de la vida docente, … pasa en todos lados. 

Y así, aquel día:

El profesor de filosofía desde el umbral de entrada a clase dijo: “Buenas tardes y perdón por el retraso. La puerta está abierta por si alguien, quiere salir de clase, ¿nadie se va?, está bien, cierro”. 

Y cerró.

Se acerco a la mesa, justo frente a mí, dejo los bártulos, alzo la vista, y busco con la mirada a dos ilustres repetidoras que se sentaban, de acuerdo con su rango, en la última fila, para proseguir: 


“Bien, lo primero de todo, enhorabuena a dos de mis alumnas más aventajadas, el departamento de Matemáticas esta que echa chispas, destrozado literalmente, la gente de ciencias tiene mal perder.  

Con nosotros, simplemente eso no pasara, pero si llega el caso, será diferente. Mañana después de comer nos veremos las caras, jugareis contra nosotros, pues hemos alcanzado la final, ha costado, por eso llego tarde, lo hemos logrado, mañana los profesores de filosófica jugaremos la final de guiñote contra vosotras, guerreras sin piedad que habéis defenestrado al joven y preparado departamento de matemáticas. 

Sinceramente, miedo me dais, yo no voy a dormir…pero bueno, habéis podido marcharos a entrenar y no lo habéis hecho,…  y vuestros rivales de hoy no dejan de ser unos jovenzuelos. Pero, mujeres y cartas, en fin”.

Derrotar a la pareja de filósofos se antojaba empresa imposible, la suerte a buen seguro se habría acabado frente a la pareja de matemáticos. Solo un milagro podía apartar a las repetidoras del subcampeonato, un milagro del tipo: 

“Mirar otro camión de mi pueblo, (Desde clase se veía la carretera nacional y en su constante circular de camiones siempre pasaba alguno de Soria, de Olvega, Agreda o cercanías, su casa), os quiero mucho, la verdad, y sé que vosotros a mi también, pero creerme si os digo que más de una vez abriría la ventana, y me subiría al primer camión que pasase y me iría a casa,… y en cuanto a vosotros,… creedme si os digo que saldríais adelante igual” .

Y daban miedo entre otras muchas cosas, porque él en concreto era capaz de jugar con tus cartas y las de los demás, muy por encima de lo que cualquier matemático pudiera hacer o intuir.

En aquellos años “los mentalistas” campaban a sus anchas por televisión… “Tonterías, yo también puedo aprenderme la guía telefónica de cualquier ciudad, incluida la metrópoli de Calamocha, traerla mañana y en un rato la memorizo, total son cuatro números”.  

Nadie trajo nunca la guía pero entre silogismo, lógica y demás un buen día, dijo “Venga un valiente y cultivado voluntario entre vosotros, con más de cien palabras en su vocabulario,… bueno, mejor vais saliendo uno por uno y cada uno que ponga diez, veinte  palabras en la pizarra las que se sepa, … luego me dais dos minutos, me las aprendo y la semana que viene, el día que queráis os las digo, y si fallo una, os vais todos al Carril a jugar al futbolín y me perdéis de vista, la alegría será reciproca”.  

Fue en vano, no lo perdimos de vista.

Al día siguiente llego puntual y dejo cortésmente que entrasen primero las repetidoras, cerró la puerta y dijo:

 “Por partes, como no hay mal que por bien no venga, primero de nada, felicitar al campeón tanto de damas como ajedrez, que también se encuentra entre nosotros, amigo Luis Ignacio, ¿Latorre donde estas?, no te escondas, sal, has estado fantástico, … lo de las damas no se muy bien como ha sido, pero lo de la ajedrez, fenomenal, derrotar al pardillo catedrático de matemáticas recién destetado es algo maravilloso,… se que los matemáticos te han obligado a firmar tablas, por miedo a perder, pero que les den oye, el premio será para ti. 

Maravilloso, creo que con esto mas la derrota del guiñote el seminario   lo cierran y se vuelven todos a la universidad, de donde no debieran haber salido, ni aún entrar si me… en fin”

“Y segundo, a estas alturas, ya todos o casi todos debéis saberlo, vuestras muy ilustres compañeras se han proclamado campeonas de guiñote, ahora si que puedo parar un camión y marcharme pues el discípulo ha superado al maestro, al menos mis enseñanzas sirven para algo, y la lectura que se supone habéis hecho de las matemáticas, de Bertarnd Russsel, también.

Hemos caído pues, en un visto y no visto, por dos cotos a cero, por ocho partidas a cero, por goleada, sin paliativos, una paliza tremenda, los profesores de filosofía hemos caído, de un modo tan sencillo como el mecanismo de un mechero, no dudéis en felicitar a la pareja, son todo un portento guiñoteril. 

Mecagüen el coplero. No es ninguna excusa, pero si la realidad, que las cartas, como las mujeres, se van con quien quieren”

El profesor, una vez más y siempre, como en todo cuanto hacia o decía en cada momento, era justo.

lunes, 17 de enero de 2011

Tardes de invierno



“La baza última has de procurar que sea para ti,  tu siempre al descarte y cuando entres en arrastre, has de pensar en hacer la última baza, las diez últimas que se llaman, porque son diez puntos para ti, que tienen el mismo valor que una bresca y además llevándotelas tu, en la siguiente partida, tu das y la baza ya va cara ti, y así, si no te has ido, sino has hecho los 51 puntos,  tu no sales y siempre es mejor que sea el otro el que salga…Y venga, que ya estoy hablando demasiado, porque el guiñote lo invento un mudo, y con las partidas que llevamos ya deberías saber jugar mejor que el abuelo”

La verdad, parece que fue ayer cuando eran mis abuelos los que me enseñaban a mí, a nosotros, a jugar al guiñote, que si la espadilla, el bastillo, el orete, la copa, y la Puta, ósea, la Sota de Oros, ya que el resto, aun también siéndolo, lo eran menos, o eso me parecía… 

Y así han ido pasando las “tardadas de invierno” que diría Labordeta, las tardes noches, y así han aprendido a jugar al guiñote y escuchado historias  de tan solo hace unos años, que sin embargo parecen ya del siglo pasado.

Jugado a la guerra, a los montones, al burro, al cuadrado, … y ahora al guiñote, en torno a unas sillas y a una mesa, nada más, preguntas y respuestas, historias, de cuando los abuelos eran niños, que también lo fueron, curiosidad por aprenderlo todo. 

"Yayo, toma el siete, que te voy a cantar las cuarenta".
"Aquí se cago un francés, maña, no hace falta que sigamos, que no hago ni las del Tío Perete que decía tu Tío Blas, que tu ganas. Mecagüen el copón, hay que ver como son las cartas, ya puedes saber mas que tu Tio Jesús y Adolfo juntos, que sin cartas, no hay nada que hacer. Ale, baraja y da. Aún no son ni las ocho, madre que largas se hacen las tardes. "

sábado, 8 de enero de 2011

¡Pasa allá, güesque!. Mira el puente Romano, que bonito es.

 


Resulto un momento duro, tremendamente complicado, y ahora qué hacemos, “p´ande la echamos”, ¿buscamos criada o nos ponemos a servir?, si nos comemos primero lo que dicen "que es malo" primero, o después, tras lo malo por conocer.

Y Miguel empezó a cortar jamón, mientras la chiquillería se arremolinaba en torno suyo, ante la expectación que surge cada vez que se empieza un jamon, todo un acontecimiento, todos querian comer, todos junto al Jamonero, y Miguel, temeroso de provocar un accidente dijo:

“Mecagúen el copon bendito, paso atrás, tu pasa alla, y tu a güesque,(*)… arre, que os voy a cortar los dedos y nos vamos acordar del jamon toda nuestra vida, como me enfade sacare la  zuriaga y os enderezare (.…) Que deis un paso atrás, que tu te pongas a mi derecha y tu a  mi izquierda, y no se coge jamón del plato hasta que no lo diga yo, ¿entendido?”

(*) Galdós, Lo Prohibido... "Ues....que" Los alcarreños a las caballerias gritaban ues...que