sábado, 9 de febrero de 2019

Rita Marindo. Entre el Jiloca y el rio Grande.


Amanecía
Por las calles desiertas de San Miguel del Milagro una que otra mujer enrebozada caminaba rumbo a la iglesia, a los llamados de la primera misa. Algunas más, barrían las polvorientas calles.
Lejano, tan lejos que no se percibían sus palabras, se oía el clamor de un pregonero.

JUAN RULFO, El gallo de oro
Anda ahora Rita Marindo (Creaciones Nómadas) por la tierra que vivió Frida Khalo, cantó Chavela Vargas y escribió Juan Rulfo, por el México de los olvidados Buñuel y Silvia Pinal, a caballo en el rio Jiloca y el rio Grande, ahora su tierra.

México debe ser un lugar mágnifico para vivir, una Calamocha infinita y sin fin entre el sol naciente de la Dehesa y la caida de la noche por Santa Barbara. Tierra de paso, de luz y de reflejos, de colores pálidos y sencillos, como bien se pueden observar en sus cuadros, colores a veces también rojizos, fuertes,vivos, mas cuando reflejan el corazón entre dos tierras. Cuadro que ahora preside y cuelga en casa un improvisado altar al que dar gracias cada mañana por volver a ver la luz.

Ojos, peces, trazos de cuerpos y formas por descubrir, miradas cómplices, inevitable sentirte reflejados en ellos, su pintura de frente te absorbe sin esfuerzo, debes dedicarle tan solo un instante. “Aquí hay otro corazón” dicen mis hijas al mirar uno de los cuadros, cierto digo al descubrirlo por primera vez. La mujer como centro, los peces, los pájaros, las flores, los animales, insectos, lo real y lo soñado. Plasmarlo no debe ser fácil, contar historias a través de la pintura no siempre se consigue, pero ella lo logra de un modo magnífico.

No todos vemos lo mismo al ver un cuadro, una obra por primera vez cara a cara, mas allá de lo visto a través de su Facebook, tenerlo entre tus manos, poder verlo a la luz natural es diferente, no todos veremos lo mismo, pero si todos sabemos casi a primera vista apreciar cuando algo es bonito y merece la pena, y la pintura de Rita Marindo, ciertamente lo es. Tal vez sea tan solo un pequeño lujo para México pero para Calamocha sin duda se convierte en un lujo inmenso.

Rita ahora esta en México, trabajando y aprendiendo de los mejores orfebres, jugando hoy con la plata, mañana con los ópalos, con todo aquello susceptible de ser plasmado en arte. A mi mujer y mis hijas les encanta lo que hace, yo, tal vez celoso de no tener nada, no iba a ser menos, así que el pasado noviembre en la feria de Calamocha con los cuadros que ahora ya enmarcados cuelgan en casa.

Ayer cuando fui a recogerlos a la tienda de marcos, aquí en Vall de Uxó, las mujeres que llevan el establecimiento, me dijeron: “Los hemos tenido colgados, expuestos, por que son realmente preciosos” y ellas si que saben de lo que hablan.

Rita ahora esta en México y nosotros nos quedamos como huérfanos esperando su vuelta, sin embargo, sabemos que necesita estar allí y que su obra sin duda se engrandece en aquel inmenso país.

Recuerdos y suerte















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