viernes, 14 de noviembre de 2025

Hoja Parroquial Santa María La Mayor de Calamocha Año 2024


Fiel a su cita cada primavera aparece la Hoja Parroquial Santa María La Mayor de Calamocha, crónica del devenir de la Parroquia a lo largo de los últimos meses. Tal cual la incorporo cada año a la Crónica de la Villa en los anexos finales. Siendo en Semana Santa cuando al entrar a la iglesia tras saludar al Nazareno lo primero que hago es buscarla y guardarla, luego pasan los días, el tiempo, y un día como hoy por fin la leo.



Dice así en sus primeras líneas:

Como todos los años, desde esta revista queremos compartir con vosotros nuestros mejores deseos y unirnos a vuestras inquietudes. Toda la parroquia, tanto el Consejo Parroquial como los Sacerdotes y las personas que estamos en ellas, os mostramos nuestra mejor disposición a atenderos y serviros en lo que podamos.

También os comunicamos que necesitamos de vuestra colaboración en las muchas necesidades que tiene la Parroquia. Desde materiales hasta de personal. Como ocurre en general en nuestra sociedad y en concreto en nuestra provincia, la población está envejeciendo, algo que se nota más en las poblaciones rurales como la nuestra, que poco a poco se van despoblando.

En las parroquias esto se nota también, pues se van quedando cada vez más vacías y apenas hay relevo generacional para continuar con la labor pastoral y de celebraciones litúrgicas.

Las consecuencias ya las vemos, escasez de sacerdotes y seglares comprometidos, poca demanda de sacramentos como bautismo, comuniones o matrimonios, menos donativos.

Todo ello unido al clima de indiferencia religiosa e individualismo que hace que nuestra parroquia y todas las de las Diócesis en general, vayan en declive.

El problema más urgente de todos es el sostenimiento del templo. Desde hace unos años presentaba daños en la cubierta, pero en los dos o tres últimos la situación se ha agravado y las vigas, con las lluvias y la humedad se están deteriorando de forma peligrosa. La primera respuesta es buscar ayuda en el Obispado e instituciones como el Ayuntamiento.

Pero esto sirve de poco si no tomamos conciencia de que la Iglesia es de todos, porque todos la usamos en los acontecimientos más importantes de nuestra vida y del pueblo, como fiestas, Semana Santa, bodas o por desgracia funerales, a parte del valor artístico y monumental que representa para la villa.

El templo está para servirnos y permanecer en este servicio por los siglos como hasta ahora ha hecho. Con esa intención se construyó, por nuestros antepasados. Si no nos preocupamos por él dejándolo todo en manos de otros, al final un día tal vez nos podamos lamentar.

Pero lo más importante es que la Iglesia la formamos todos los bautizados. Está formada por un templo de piedras vivas que somos nosotros. Todos podemos aportar algo como nuestro tiempo e ilusiones, remando juntos en la misma dirección para conseguir lo que deseemos.

Atentamente, el Consejo es Parroquial, Esperant, Emmanuel y Paco. (Extracto)



Con sus lógicas idas y venidas por avatares de una u otra índole, la Hoja Parroquial de Calamocha ya se publicaba, entonces con mayor periodicidad hace más de cien años, al menos desde 1916.

Fermin Ezpeleta en el Cuaderno Nº9 del CEJ allá por el cada vez más lejano 1996 nos lo conto. Además, se puede consultar en las hemerotecas digitales. Su formato y sus preocupaciones, eran muy similares a las actuales, salvedad hecha que por aquellos años de un siglo atrás, bautismos, bodas y comuniones eran más numerosas. Editorial, fe, devenir, sucesos, horarios, viajes, y las cuentas claras, el balance de gatos e ingresos, siempre escasos.

Pero volvamos al presente, en las líneas iniciales se plasma la realidad tanto de lo divino como de lo terrenal… y en ambas situaciones vamos camino de la pardina…

Si bien en lo divino la queja ya era manifiesta en los años veinte, en lo terrenal, la iglesia se cae, literalmente a cachos

Cualquier tiempo pasado fue eso, pasado, pero quien sabe si no mejor, o cuando menos diferente. Allá por los años sesenta los calamochinos, unos con dinero, otros con su trabajo le dieron un buen repaso a su iglesia, los que tenemos una edad bien lo recordamos en mi caso no por haberlo vivido sino por haberlo escuchado de mis abuelos, que con mayor o menos fe, con mas o menos ganas trabajaron en ello

En aquellos sesenta, dos curas Mosén Salustiano y Mosén Feliciano consiguieron movilizar a toda la villa, así lo cuentan las crónicas, una de ellas podemos leerla más abajo recopilada por Jose Maria de Jaime de la hemeroteca del Lucha, publicada de modo anónimo pero hoy sabemos escrita por don Ricardo Mallén, maestro y cronista de Calamocha, tal y como nos descubre Fermin Ezpeleta en su último libro en torno al maestro. Desde Calamocha. Obra periodística. Hoy la solución se antoja mucho mas complicada y no creo que sea por toparnos con la iglesia.



  1.     Es costumbre viciosa en nuestra Administración ejecutar con mucha calma las disposiciones. 1914 (Don Ricardo Mallén)

 


 

Así lo recordaba el calamochino Antonio Sanchez Gamas semanas atrás en Radio Calamocha:

Sí, empezaron a tocar las campanas todo el mundo con los cubos corriendo para sofocar el incendio. Y se quitó también, el suelo. Todo era de madera de la parroquia. Lo levantaron todo, o sea, después del incendio me parece que fue cuando hicieron la restauración de la Iglesia. Levantaron todo el suelo de madera y hasta aparecieron tumbas que hay en toda en todo el pasillo central de la parroquia y después la repusieron. Todo el mundo aportó algo, los que no podían en plan económico, pues ponían los carros, ponía los burros para llevar el escombro todo el mundo se volcó

 


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