jueves, 3 de abril de 2025

Oleo sobre lienzo

 

Los pocos domingos que estamos en Zaragoza acudimos al rastro de antigüedades en la Plaza San Bruno junto a La Seo. Últimamente se imponen los cuadros, son modas, apenas hay libros y son vulgares, con perdón, hay muchos libros sobre todo antiguos, religiosos, pero no el Epitome de San Roque. Libros que deberían estar en un museo, ediciones baratas de Bestsellers a un euro y muchas bolsas de congelar.

Me detengo frente a un montón de cuadros desparramados por el suelo. Un señor impecablemente elegante, pregunta el precio de uno: “Hombre ha ido usted a elegir el mejor, el más caro del artista”. “¡Qué casualidad!, siempre me pasa lo mismo, elijo lo más caro”. Y el vendedor sigue y sigue alabando la pintura tirada en el suelo sin dar cifra alguna, buscando entablar una conversación imposible con el interesado quien deseándole un buen día se marcha.

Con los libros sucede igual. Todos son “ediciones originales”, los protegen dentro de una bolsa de congelar y en lugar de pedirte un euro, te piden cinco. Da igual que en su día lo regalasen con el periódico o en la caja de ahorros. No compro nada.

Y nos marchamos a la exposición de la Lonja en torno a la fotógrafa catalana Pilar Aymerich y repasamos toda la Barcelona gris de lo que se llama el tardo franquismo y transición tan distinta a la de ahora cosmopolita y colorista. Vermú en el Balcón del Tubo, unas bravas y un bacalao con tomate serán lo mejor de la mañana y de camino al bus compramos empanadas argentinas en la calle Alfonso.



Por la tarde café en el Laurel en la calle Cádiz, con Oscar Garces Olozagarre y su hija quien pasa las horas dibujando. Es el reencuentro después de muchos años, un marcapasos, media docena de bypass y una muerte de por medio. Al final nos hicimos al ánimo y nos encontramos de nuevo. Nos abrazamos, nos reímos y recordamos sin dolor aquellos años de estudiantes en la calle Latassa donde él iba y venía al piso como uno más. José Manuel, que ya nos dejó. Javier el Riojano a quien vi un par de veranos atrás, hablamos por navidad y el amigo Raúl, con quien hablo a cualquier hora y que aquel día andaba con su chico por el Pirineo. Cada año al comienzo de curso Raúl me dice si tiene o no algún alumno calamochino, y si lo tiene ya sabe que nota debe ponerle.

Los meses de verano Oscar los pasa trabajando en el hospital como celador, y dice haber encontrado su vocación: ayudar a los demás. Aunque eso todos lo sabíamos. Hace algún año, cayo y se levantó después de seis bypass. Al salir del hospital un amigo fotógrafo le hizo un retrato icónico con una copa de vino mostrando las cicatrices: “El renacer”, se llamó y estuvo expuesta. Sigue con los encargos como publicista, diseña etiquetas de vinos, logos y muchas otras cosas. Nos ha traído tres cuadros que le compramos gracias a que ya no le quedaban amigos a los que sablear. Como todo artista que se precie, no es muy prolífico. “Nos vendría bien a tus amigos que te atropellara un tranvía en la Plaza España, o mejor un patinete y tu obra se revalorizase” Ha sido inevitable recordar a José Manuel y pensamos en acercarnos un día al cementerio de Ariño a charrar de aquellos años en los que Oscar quería haber estudiado Bellas Artes en Salamanca y no pudo, lo cual para nosotros fue una suerte, al estudiar Geografía e Historia pudimos conocernos. A dios gracias a mí tampoco me admitieron en Empresariales. Solo Jose Manuel parecía tener claro lo que quería ser en esta vida que tan ingratamente se portó con él. Cuando cayó en el Pirineo, no se pudo levantar, faltándole la suerte que nosotros tuvimos.

Oscar dice que ahora estudiaría enfermería. Pero el de Jaca es pintor y algún día sus cuadros alcanzaran la cima del mundo y sus amigos los veremos tirados en el suelo de La Seo, y trataremos de comprarlos y no podremos porque no tendremos dinero suficiente para pagar al vendedor “conocido y conocedor del artista, doctor en arte y economía” entre otras cosas.


Publicado en El Comarcal del Jiloca 28 marzo de 2025

 

martes, 1 de abril de 2025

NAVARRETE Cantos al Ecce Homo

 





                    Colección de cantos populares de la provincia de Teruel.

                           Excelentísima Diputación Provincial de Teruel.

                                 Por Miguel Arnaudas Larrode.




Se canta después del sermón del jueves y viernes de Semana Santa.


De un pecador arrepentido

Mi buen Jesús ten compasión

No, no pecar más,

Dios mío,

Oh no, no pecar más mi Dios.

Pues ya me arrepiento de veras

Solo por ser quien sois vos



Se cantan cuando se le hace algún novenario pidiendo cese, determinada calamidad pública.


Suda sangre, Jesús en el Huerto.

Puesto de rodillas con gran devoción,

Contemplando la muerte que espera

Por librar al hombre del vicio y error.

Decid con fervor

Que nos pesa, de haber ofendido.

Llorando, afligido, todo el pecador.