Recuerdos de Calamocha

Recuerdos de Calamocha

domingo, 13 de noviembre de 2011

El árbol de la vida.


Hubo una vez, un día, hace muchos años, en el cual, por esos caminos devenidos en carreteras imposibles que próximas a Valencia la envuelven, rodean y abrazan como tratando de no dejarte marchar, sendas repletas de circulación a todas caras y horas, prisas y mas prisas por parte de todos, coches, camiones, bicis, carros, motos..., atajos imposibles de los que todos presumen, ramblas, veredas, todas estrechas, entre naranjos y acequias, todas iguales, todas llenas de curvas, donde nunca se adivina final alguno, donde cuando las atraviesas por primera vez, te sientes irremediablemente perdido, angustiado. Hubo una vez, en la cual, fueron a encontrase dos calamochinos, uno de los cuales, el más, era mi tio Pepe conduciendo su Ford Sierra, que a penas salido del concesionario, atropello un rebaño ovejas.

Paro el coche, bajo y pensó: "que barbaridad habré matao la mitad del rebaño y casi no llevo ni un rasguño... collons con el tio Vicent este, que teniendo el paso del ganao a cien metros, las cruce por medio el camino. Pobre hombre".

Había matado a media docena larga de ovejas, todas preñadas, como pasa en estos casos, en los que se cierne la fatalidad sobre uno, el pastor resignado se lamentaba de su error, y se preguntaba porque si siempre cruzaba por la vereda hoy había ido a cruzar por donde no debía, sin necesidad alguna, mientras mi tío, pensaba, "por que habré de ir todos los días del año con prisas, si nadie me espera"...

Finalmente el pastor, resignado ante la perdida de las ovejas, y el pago del arreglo del coche concluyo "Buen día eche cuando me fui de Calamocha. Te traerá desgracia, te traerá desgracia, parece que me decían".

A mi tío le falto tiempo para contestarle: "Usted no es de Calamocha, de Calamocha soy yo...", "Tiene usted razón, que soy de Cuencabuena...".

Ni que decir tiene que finalmente el seguro del coche corrió con todos los gastos, movieron unos metros el incidente y mi tío se hizo responsable de todo,...

Por donde quiera que fuese, presumía de ser calamochino. El primero, el que más.

Esta misma mañana nos ha dejado, quien tanto nos ayudo, quien a tanta gente ayudo, incansable, apasionado, de una vitalidad contagiosa, trabajador, atento, estudioso de todo lo que olía a historia de Calamocha, a su vida, a sus gentes .... uno de tantos calamochinos que se fue por unos días del pueblo y que ya nunca volvió, pero que no había día que no recordase quien era, de donde venia... 

D.E.P.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muchas gracias, primo.
En estos momentos tan difíciles para nosotros volver a recordar historias como esta nos llenan de energía.
Es una alegría comrpobar cuánto bien hizo mi padre y que sea recordado con tanto cariño.
Un abrazo.
Juan Pedro.