Andaba
Jon Lauko dando matarile a su trilogía sobre la transición cuando me permití
sugerirle que, una vez descubierto su villano, este fuese natural de la Villa
de Calamocha, “nos falta un asesino de novela en la villa” le comenté a lo que
tajantemente respondió: No puedo hacer eso, en Calamocha son todos buena gente.
Y se acabó la discusión. Mientras Emili Bayo en Tan tuyo como tu muerte, allá
por el 2017, pensaba lo mismo y situaba el epílogo de su obra, novela negra, en
Calamocha, cuartel, hasta donde llegaba la aventura de sus protagonistas.
De
modo que para saber si por fin hay o no un villano de novela en Calamocha habrá
que leer El Triangulo de Hielo, novela donde su autor da vida al Hombre
Escarcha, obviamente el asesino, quien se deleita con las temperaturas del
Valle del Jiloca viendo en ellas al belleza absoluta, belleza que uno jamás
vio, y dará en utilizar el frio, esos mortales 30 grados bajo cero, como arma
homicida.
Novela
negra, coral, con buena y mala gente, la vida misma, y una madre como la mía y
periodistas que no falten, carente, y es de agradecer, de amoríos y revolcones,
he de decirlo, tan típicos hoy en día en las novelas.
Transcurre
en varios escenarios, comienza en Madrid y pasara por Molina de Aragon,
Calamocha y Teruel, entre otros muchos lugares, todos de sobras conocidos en el
País del Jiloca.
Desde
Tarragona su autor, consagrado, con varias obras, nos hace pasar unas tardes
llenas de emoción, angustia y ganas de atrapar al asesino, además de aportar
conocimiento en torno al frio y el cambio climático. Filomena fue un aviso, el
calentamiento global, el cambio climático, lo que realmente traerá es el frio.
El Hombre Escarcha, profeta del frio, nos hará pensar en ello.
¿Habrá
por fin en Calamocha un asesino de novela entre nosotros o seguiremos siendo
buena gente, al menos en la ficción?
Yo
ya se la respuesta, y por de pronto me voy de propio corriendo al super a ver
si compro yogures con alfa-actinida-3, toda precaución es poca ante lo que
pueda pasar y este por venir.
Yo
que aquí en Castellón, me pelo de frio, lo tengo claro. Esta vez no viviré para
contarlo.

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