lunes, 2 de febrero de 2026

El Triángulo de Hielo de Marcos Nieto Pallares


Andaba Jon Lauko dando matarile a su trilogía sobre la transición cuando me permití sugerirle que, una vez descubierto su villano, este fuese natural de la Villa de Calamocha, “nos falta un asesino de novela en la villa” le comenté a lo que tajantemente respondió: No puedo hacer eso, en Calamocha son todos buena gente. Y se acabó la discusión. Mientras Emili Bayo en Tan tuyo como tu muerte, allá por el 2017, pensaba lo mismo y situaba el epílogo de su obra, novela negra, en Calamocha, cuartel, hasta donde llegaba la aventura de sus protagonistas.

De modo que para saber si por fin hay o no un villano de novela en Calamocha habrá que leer El Triangulo de Hielo, novela donde su autor da vida al Hombre Escarcha, obviamente el asesino, quien se deleita con las temperaturas del Valle del Jiloca viendo en ellas al belleza absoluta, belleza que uno jamás vio, y dará en utilizar el frio, esos mortales 30 grados bajo cero, como arma homicida.

Novela negra, coral, con buena y mala gente, la vida misma, y una madre como la mía y periodistas que no falten, carente, y es de agradecer, de amoríos y revolcones, he de decirlo, tan típicos hoy en día en las novelas.

Transcurre en varios escenarios, comienza en Madrid y pasara por Molina de Aragon, Calamocha y Teruel, entre otros muchos lugares, todos de sobras conocidos en el País del Jiloca.

Desde Tarragona su autor, consagrado, con varias obras, nos hace pasar unas tardes llenas de emoción, angustia y ganas de atrapar al asesino, además de aportar conocimiento en torno al frio y el cambio climático. Filomena fue un aviso, el calentamiento global, el cambio climático, lo que realmente traerá es el frio. El Hombre Escarcha, profeta del frio, nos hará pensar en ello.



¿Habrá por fin en Calamocha un asesino de novela entre nosotros o seguiremos siendo buena gente, al menos en la ficción?

Yo ya se la respuesta, y por de pronto me voy de propio corriendo al super a ver si compro yogures con alfa-actinida-3, toda precaución es poca ante lo que pueda pasar y este por venir.

Yo que aquí en Castellón, me pelo de frio, lo tengo claro. Esta vez no viviré para contarlo.

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