Seguro que a más de uno y de dos también, se le ha pasado por la cabeza alguna vez el echarse al monte. Ahora es la ocasión… sobran los motivos, frio también, pero eso ya es otra historia, y en este caso, lo de menos.
En esto como en todo, el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra, así, este domingo sin ir más lejos, EL Hombre Pez y uno mismo, sentados cara el sol, conforme dios manda, hablábamos de ello, de echarnos al monte o hacernos a la mar, ya que la tenemos más cerca y es toda llana, con la música disco de los ochenta a todo trapo, con M80 y ondeando la bandera de los eternos Bee Gees, tanto da montaña o mar, en suma pegarle fuego a todo. Y en ello estamos.
Basta ya de mentiras. A lo que íbamos:
A Ismael, en concreto, eso de echarse al monte, le pasa cada dos por tres, a todas horas, de tal manera es así, que ya pocos son los rincones que le quedan por recorrer principalmente en bicicleta, si acaso, este y de esta guisa,…. El que va de Navarrete a Calamocha.
Pero también a pie, y virtualmente lo conoce todo o casi todo. Amén de que le falte, subir en diciembre en pantalón corto y camiseta de felpa de blanco inmaculado, a Santa Barbará, San Esteban, al Peñon de los Soldados o al Cabezo Moro, o enfilar el camino del Tormo hacia la fuente de la Cirugeda.
El caso es que Ismael, toda una enciclopedia en la materia, de senderos, caminos y puertos, y en otras muchas cosas, todas ellas confesables, no en vano el sábado al salir de misa, nos vimos y le prometí acordarme de él.
Ismael, que lo mismo te plancha un huevo que te fríe una corbata, al tanto del tiempo real en Calamocha, en Valencia, Burriana, Londres y Paris… ha montado la paraeta, ha abierto un Blog, con música y todo, que se note que uno es de Valencia,… decidido a contar una parte de sus infinitas excursiones, una parte de lo mucho que sabe…
Aquí el enlace:
De modo que si alguien quiere perderse, teniendo en cuenta que una cosa es perderse y otra no saber donde estas, por estos u otros lejanos lares, llegar a sitios, mas allá de donde solo las vacas llegan, e ir en busca del cariño y comprensión, de la cabra perdida que habita en la cumbre de todo monte, que pase por el blog, vea y pregunte.
“Oye Ismael, estoy desesperado, no puedo más, prepárame una ruta con un desnivel como un campeón, de tres pares de coquines… llegar a donde no llegaría ni la cabra de la Legión, para sentirme como Dios al hacer cumbre, o como Jesucristo al llegar a Lechago, y preguntarme “¿qué leches hago yo aquí?””.