Ya no recuerdo quien gano la Liga 2006-07, sólo sé que el Zaragoza llego a la UEFA, y que en Segunda A el Castellón logro mantenerse y ahora se oyen rumores de venta para los Orelluts … en cambio de otras muchas cosas me acuerdo vagamente:
Fue un Cariñena – Calamocha, en aquellos años setenta, todo un largo desplazamiento, la primera vez que recuerdo haber ido a un partido de fútbol, nos trasladamos a bordo del Renault 8 de mi Tío Jesús, laureado portero del equipo en los años cincuenta, cuesta creerlo, pero, dicen, hay fotos que lo demuestran, mas no tengo ninguna (D.e.p.). Íbamos a ver a Emilio Gracia, quien en aquel momento, decían, era para el Calamocha lo que Nino Arrua para el Real Zaragoza, el hijo de Adolfo, a la sazón el vecino y pariente de al lado de mi tío y compañero de trabajo de mi padre.
Recuerda mi padre, a quien el fútbol ni fu ni fa, ósea lo justo, que Adolfo, el padre de Emilio, gran futbolero, se pasó todo el partido, cigarro en boca, gritando instrucciones desde la banda al equipo contrario, a saber: “¡Hijos de Puta¡, ¡Hijos de Puta¡” una y otra vez es lo que gritaba… “Calla hombre no chilles tanto, espera que nos toque el jamón y el cántaro de vino” intentaba calmarlo mi padre, a lo que mi tío Jesús, El Sabio Del Silo, respondía: “Seria la primera vez que el jamón le toque a los de fuera, venga Adolfo, chilla mas, tirale, que sepan de donde venimos”.
Era, a su vez, el Calamocha que se miraba en el espejo del Barça de Cruyf, incluso había vestido con los colores azulgranas unos años atrás, guardo un retazo con el escudo de una de esas camisetas, heráldica bordada, cuenta la tradición, por mi Tía Pilarin, y que perteneció a otro de mis tíos, Manolo, el protagonista de las fotos que pueden verse, a la sazón su hermano, quien jugara con el número 6, y quien siempre según su versión fuera el mejor mediocentro del momento, hasta que la mili en Melilla, truncara su carrera, como tantas otras, dejémoslo estar y a sus ojeadores también, creámosle. Quedaron pues las botas colgadas, en sentido estricto y literal, en el Granero desde aquel día, y ahí siguen, cual jamón.
Era el escudo del y de Calamocha hasta que democráticos estudiosos desde la Universidad de Zaragoza se encargaran de cambiarlo, “igualito” que el que hay a la entrada del Casino, o del ennegrecido que hay sobre una columna a la entrada del parque de la Huerta Grande, renovando igualmente la bandera por el mismo precio, cuestión de colores, pesetas y dibujos, de blanca y roja la bandera a la de Aragón sin más, sencillito. Era el escudo del Calamocha cuando ser socio infantil costaba cuarenta duros o menos y apenas nos daba para asomarnos al campo tras la valla para ver al Cura del Poyo, Mosen Ciriaco, correr la banda.
De aquel día no recuerdo el resultado, mi padre tampoco, y a Emilio hijo nunca me acuerdo de comentárselo, sólo que en mi nació la afición. El árbitro pito un penalti a favor del Calamocha y tras el lógico cabreo del publico local, comenzó a oírse un murmullo de expectación,... entonces me di cuenta: el portero del Calamocha, vestido de riguroso negro y con gorra, como mandaban los cánones del fútbol de antaño, recorría todo el campo con gran garbo, valor y polvo, polvo de regional, para llegar al punto fatídico del área contraria, abrazar el balón chutar y marcar.¡Gol! Seguidamente, bajo los aplausos y griterío se retiro a su puerta saludando toreramente al respetable que agradecía el gesto. Aquel día decidí que de mayor seria portero.
Mi niñez ya no necesito ningún otro héroe del fútbol, ninguno,… por más que cierto día, llegase el Real Madrid de veteranos a jugar con el Calamocha y entre los jugadores del equipo blanco aparecieran, unos jovencitos llamados, Juanito y Santillana a bordo de un Austin Victoria de color rojo que se quedo sin resuello tras salvar el badén del puente de la vía, casualmente estaba allí, en el Taller de Abad al que acudieron en busca de ayuda, y donde mi padre aguardaba paciente la puesta a punto de la maltrecha Avia blanca y verde de Pygasa.
Sacaron un balón del maletero, Juanito pasaba, Santillana remataba y gol tras gol, apostaban por desmoralizarme “¿qué tal ser medio o delantero de mayor?” me dirían, ¿serás del Madrid?.... pero yo ya había decidido, ya tenia un ídolo al que seguir. Quería ser portero, La de goles que me metieron, se me fueron las ganas, y no, no era del Madrid, mas bien un poco del Barça, cuyos colores identificaba con los del Calamocha nada más, o por ser Cruyf el mas grande del momento amen de tener un traje azulgrana con el numero 4 y otro con el seis, Costas o Del Olmo y Coronilla Asensi.
Tal vez algún día el Calamocha llegue y se asiente en Tercera Regional, por pedir que no sea, que menos, momento en el cual se podría pedir a la Zarzuela, si todavía somos una Monarquia, el tiempo parece apremiar, que les dejasen llevar el titulo de Real, se lo habrán ganado, y algún respeto impondrá el título, a otros les ha funcionado.
El Zaragoza me emociona “¿Por que quien manda en el área?, ¡En el área manda Cedrun ¡”, repetía Ortiz Remacha, padre, una y otra vez aquel año de la Roma, Aupa Zaragoza, gol de Nayin y del Castellón que decir …Pam Pam Orellut.
JESUS
Tarde de Futbol en Calamocha. Tardes de vino y rosas.
Manuel Lechon Pamplona, el número 6, el protagonista.
El equipo en el que jugo
De pie, de izquierda a derecha: Cruyff, Costas, De la Cruz, Torres García, J.C. Pérez, Mora. Agachados, de izquierda a derecha: Rexach, Asensi, Rifé, Sotil, Marcial. Entrenador Rinus Michels (No sale en la foto).
El “Alcaldísimo” de Calamocha le entrega el trofeo ganado al Teruel, terminando asi la pertinaz sequía de títulos, a todo un Teruel que acaba de subir de categoría.
Paseando el trofeo, evidentemente era San Roque
Posando junto al merjor portero de todos los tiempos, Santafe, el hoy Cancerbero del Ventorrillo en la Serrana. Gracias por las acelgas.
El equipo que gano el trofeo al completo, y alguno que otra más chupando cámara. En todos sitios es igual, por salir en la foto lo que sea.
El Futbol en blanco y negro.
Borroso todo el equipo
El equipo unos años después, …Equipazo, sinceramente, los Raul, Canavaro, Beckan y Raul, dificilmente tendrian un hueco.
Las botas del numero 6, por las que no han pasado el tiempo, colgadas en el granero donde descansan desde aquel año en que se fue a la mili.
Que bonito es el fútbol en blanco y negro. Muchísimas gracias a Lucio quien desde su atalaya al pie de la Romareda, me hizo llegar a través de mi suegra el especial que edito el Heraldo hace unos meses, con la historia del Real Zaragoza. Fútbol y clero, siempre han ido de la mano. Gracias.
De mayor quiero ser como Raúl Tamudo, el gran jugador del Español de Barcelona, y no precesimante por su ultimo gol en el Nou Camp
Alabado seas Milito. Laus Deo.
Que bonito es el fútbol en blanco y negro. Muchísimas gracias a Lucio quien desde su atalaya al pie de la Romareda, me hizo llegar a través de mi suegra el especial que edito el Heraldo hace unos meses, con la historia del Real Zaragoza. Fútbol y clero, siempre han ido de la mano. Gracias.
De mayor quiero ser como Raúl Tamudo, el gran jugador del Español de Barcelona, y no precesimante por su ultimo gol en el Nou Camp
Alabado seas Milito. Laus Deo.
El Barça de por aquellos años...

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