Recuerdos de Calamocha

Recuerdos de Calamocha

jueves, 17 de enero de 2013

Se siente tocar.

Callaros un momento, deja alpartar la sartén del fuego. Parece que se siente tocar a muertos. Chica, no puede ser, voy abrir la ventana a ver.

Santo Cristo la Arrabal, esta Valero tocando a muertos, el domingo de entierro, ayer de entierro y esta tarde, aun jueves, otra vez, la campana no miente. Vaya una sanantonada, otro muerto, y otra vez a misa.

Y quien habrá sido, si ayer en la iglesia no se dijo nada, si, que se sepa, no hay nadie en puertas, enfermo ni aquí, ni fuera.

Santa Bárbara bendita, ha debido ser una desgracia, un accidente, de repente. a lo peor un joven.

Pero, nadie ha dicho nada y ya se sabría fíjate la hora que es, la de comer, ni siquiera la Carmen ha pasao ni ha dicho nada en toda mañana, no será conocido, será forastero y lo traerán a enterrar aquí, mejor así, parece que si se muere uno de fuera, no es lo mismo.

Joder. No cale hablar más, es del pueblo y ya se sabe, ya viene la Morena, ya se siente la puerta. Mal
 
             


Se abrió, como siempre en estos casos, la puerta de casa de manera atropellada, era la Carmen, quien si no, teniente de un oído, capitana del otro, y marcando el punto y raya apresuradamente con la pata galana que le hacía cojear. Ella parecía saberlo siempre todo. Andaba, corría, chillaba.

Rosa, maña, ande estas, sabes ya quien se ha muerto, no lo vas a saber con la hora que es, Rosa, ande paras niña, considera ande vas a estar, en la cocina, yo también tengo la sopera en el fuego, quedamos para la tarde y a escape me voy, prepárate redios, de entierro otra vez, maña no sé qué va a ser esto, no va a quedar ni uno, ni jóvenes, ni viejos, ni aun para plantero, esto no respeta a nadie.

Y aun dicen que vayamos a misa, y que recemos, jodete, el día que se vaya la ultima monja, dejare de ir los domingos a las monjicas. si hubiera dios, estas cosas no pasarían, hala maña olvídame que no es mi santo. habíamos de pegarles fuego a los curas y al copón bendito. A ver por que se han de morir los jóvenes hubiendo viejos como nosotros que ni oímos, ni vemos, ni valemos para nada, solo para dar faena. Puta pena.

A mi ver, se ve que a las siete tocaran y a la media el entierro, tarde, pero si no la familia no alcanza, y luego el Felicianico se ve que hasta esa hora no puede, que anda de ruja por la capital.

La Matea me ha dao la noticia, me lo ha dicho esta mañana, bien pronto, pero chica no valgo para nada, se me ha ido el santo al cielo y se me ha olvidado pasar y ya lo sabrás.

Una pena todo, me lo ha dicho cuando venía de lavar de la fuente y ella se iba a no sé donde que ya no me acuerdo, o no me enterao, cascando de lo otro.

Se ve que lo echaron ayer noche en falta, venga a esperarlo y a esperarlo en casa, que no venia, y ese era de los que a su hora se recogía, que de bares, nada, siempre trabajando el pobre. y fueron a buscarlo y tira, para que te quieres incomodar, lo encontraron muerto, aviando los animales, que se ve los tenía en el pajar de sus abuelos, caído de sus pies, menudo escaparate le queda a ella ahora en casa, y tan joven, y los zagales, y los padres, y tan buena persona que era que en cuanto te veía te saludaba, que no sabía que hacerse por todo el mundo..chica, chica, chica.

Venga a cáscala, me voy de aquí, a la tarde a eso de las siete pasas y me tocas, porque a su casa no cale que vayamos, que demás gente habrá, me voy, que aun se me socarrara la comida, unos pocos bisaltos he puesto a cocer, más duros ya que el Santo Cristo, que ya se ve que los ha arrancao y son los últimos, todo se acaba, aunque por mí, como si no sembrara, no me van gota y luego a freír un poco pescao, que caro esta todo maña, y el pan que dicen si lo suben otra vez, y el butano como se ha puesto, habrá que masar en el horno otra vez, y guisar con leña. fíjate qué hora es ya, la de comer.siempre con trápalas, no escarmentamos ni aunque nos maten a palos. Ale, ya pasaras.

Mecagüen el copón bendito, tú no sabes quién se ha muerto, y yo aun no te lo he dicho, y aquí venga a cascar y cascar que yo no paro y no tienes ni zorra idea de lo que ha pasao y ha sido muchismo gorda, pues siéntate maña, siéntate que será lo mejor, y luego aun te diré a quien se llevaron también ayer a Teruel para morirse, que ese no vuelve y a ese mala sombra si que no le tengo duelo, hace años que se debería haber muerto el tío cabron, pues espera luego te digo quien y aún se me quemara el pienso. Calla niña, ayer noche encontraron muerto a...


 Todavía de vez en cuando me parece oír las campanas, sentirlas llorar. Bastaba un solo toque para que todo el Barrio a la par que el pueblo se envolviese en su silencio, el tiempo parecía detenerse.

De Los Años de la Cazalla. Tocan a muertos.

martes, 1 de enero de 2013

El agua de la Cirujeda.

Cada vez que llovía mi abuela sacaba al corral una caldereta y la ponía justo debajo de la canal de uralita con el fin de recoger el agua de la lluvia, por esas canales de cemento bajaba limpia, no era como recogerla de las tejas de donde a su vez caía tierra, tosca del Poyo, musgo y de vez en cuando, pájaros, ratas y demás animales, muertos.

 En un par de minutos el agua se salía por los bordes del pozal,  lo entraba a la cocina y llenaba una sopera para poner a remojo y cocer unas judías al día siguiente y el resto del agua del cubo la bajaba a la bodega donde en una garrafa de plástico la almacenaba, los viejos garrafones de tantos cantaros de vino acarreados, terminaban por darle sabor al agua, había que guardar, pues llover, lo que se dice llover, contaba que cada año menos. Santa Barbará bendita.

Yo me imaginaba a mi otra abuela en el Peirón haciendo exactamente lo mismo, y a todo Calamocha en sí, el Barrio se llenaba de baldes, barreños y hasta alguna palangana y algún que otro terrizo donde recoger la lluvia, lo extraño para mí era que llegase algo al rio, con todo el pueblo replegando el agua del cielo, la mejor para cocer las legumbres, ahí parecían estar todos de acuerdo, tanto los del Rabal como los de Barrio Bajo, las judías, garbanzos o lentejas, aquello era una verdad incontestable, había que cocerlos en esa agua.

 Mas en esto, como en todo, nunca llueve a gusto de todos y había, por increíble que pueda parecer, quien no estaba de acuerdo. Sin ir más lejos, el "morro tocino" de mi Tío Antonio, el sibarita de la capital, quien allá en el Peirón discrepaba del gusto de su hermana y abuelas de pueblo en general por el agua de lluvia a la hora de cocer, frente a otras aguas, y en concreto la de la Cirujeda. Tetica de monja a su decir. Y lo mejor para los riñones.

Vamos, que para que te quieres incomodar, pues si el día que mi abuela estaba de matapuerco le ponía al "morro tocino" de su hermano, un plato de judías blancas, con morro y oreja, cocido con agua del cielo, lo hacía un desgraciado.

 Semejante manjar convertido en una porquería por no saber cocer las judías conforme dios mandaba, con el agua adecuada. Había lio y del gordo. "Maño, o comes, o te jodes". Sentenciaba mi abuela, la del Peirón. Para quien eso de que el agua del cielo bajaba sucia a causa de la contaminación mientras que el agua manada de la tierra estaba limpia como una patena, le costaba de  creer...

Pues yo que queréis que os diga, que si lo sé no vengo, y que otro año me lo pensare, que llega uno aquí a su pueblo, a joderse de frio, con toda la ilusión del mundo por tirarle de la pata al tocino, asar el rabo en el fuego del agua caliente para el vermú, y comerse unas judías bien hechas, y te encuentras con esto, para cuatro mondongos que me quedan, una jodienda.

Hacerme unas judías así, con ese agua que las deja tan duras, y todos los años igual, donde este la de la Cirujeda que se quiten la del cielo, parecéis tontas, por no decir que lo sois, no vais aprender en la vida, y no será porque no os lo diga todos los años, joder, la legumbre se cuece con el agua de la Fuente de la Cirujeda.

 A este paso, por no salir a por agua los pocos días que llueve acabareis cociendo con la del grifo, o con la bendita si fuerais mas a misa, y si mi apuráis de la Fuente del Bosque, de ese agua que ni las ovejas ni las caballerías han querido nunca...


Otra igual, no sé en qué cojones estaría pensando el Alcalde que fuera cuando se fue al Poyo a buscar el agua en lugar de tirar para la Cirujeda, a esos también, lo mismo que a vosotras, matarlos, por ver si escarmentaban, era poco... Y aun te diré más maña, ahora cuando vuelva del Casino aunque este helando agarrare con los zagales y nos iremos a la Cirujeda, que ya casi no nos queda agua en casa y llenare las garrafas con las luces del coche y sino mañana y en cuanto llegue a Zaragoza le diré a la Pilar que me haga judías bien hechas y no zancochadas de cualquier manera como estas, así que ya me pondrás algo de morro y oreja y chorizo, además del mondongo que llevaras pensado  darme, para cenar mañana en el Charco.

Y venga, mirar de terminar ya, no comáis tanto que no os hace ninguna falta, levantaros y prepararnos el café, sacar la botella de Veterano,  que me tengo que ir a echar la partida, y venga maña ve a dar vuelta de la morcillas y pinchalas,  que no se os revienten como todos los años, que luego no hay quien se las coma. ¿Maña, han quedao judías?.

Te levantas al fuego y lo miras tu  desustanciao, y te vas a tomar pol culo de aquí cuanto antes, a tomar el café al Casino señorito, que te aguanten allí que pagas, impertinente, si te quedas, ya sabes, a capolar, pero con lo mal que has comido y lo poco hombre que queda de lo poco que fuiste...no te acabas un tocino en una tarde. Tira a cascala.

De los Años de la Cazalla. El agua del cocido.

Feliz año a todos.

Fotografías: MIGUELS.C.V. 2012