El Sabor de las Cerezas.
El Sabor de las Cerezas, duerme en las Cerezas de Calamocha.
Calamocha es Cereza
Tal vez entre los secretos que guarde Calamocha, no este el del mejor jamón del mundo pero si, podemos dar fe, de que allí se guarda el secreto de las mejores cerezas del mundo, secreto que duerme en Calamocha, todavía lejos de los paladares más refinados y de los más exquisitos gourmet.
Secreto del que sólo unos pocos pueden dar fe.
Allí donde una noche de cada tres, se duerme bajo cero, donde puedes ver nevar en mayo y en octubre, donde recolectar fruta de un árbol, es poco menos que un milagro.
Allí ven la luz unas pocas cerezas desperdigadas por el contorno, y muy de vez en cuando, según hayan ido los hielos, los más afortunados pueden coger y comer cerezas.
Así cada año, si se dan las circunstancias que lo permiten, y fruto de una larga peregrinación, nos llega una pequeña gran muestra, y todos aquellos que las prueban coinciden en alabarlas hasta elevarlas a la categoría de los más exquisitos manjares que jamás hayan probado.
Es, el sabor de las cerezas, sin duda alguna las cerezas que comen los dioses.
Calamocha es Cereza
Tal vez entre los secretos que guarde Calamocha, no este el del mejor jamón del mundo pero si, podemos dar fe, de que allí se guarda el secreto de las mejores cerezas del mundo, secreto que duerme en Calamocha, todavía lejos de los paladares más refinados y de los más exquisitos gourmet.
Secreto del que sólo unos pocos pueden dar fe.
Allí donde una noche de cada tres, se duerme bajo cero, donde puedes ver nevar en mayo y en octubre, donde recolectar fruta de un árbol, es poco menos que un milagro.
Allí ven la luz unas pocas cerezas desperdigadas por el contorno, y muy de vez en cuando, según hayan ido los hielos, los más afortunados pueden coger y comer cerezas.
Así cada año, si se dan las circunstancias que lo permiten, y fruto de una larga peregrinación, nos llega una pequeña gran muestra, y todos aquellos que las prueban coinciden en alabarlas hasta elevarlas a la categoría de los más exquisitos manjares que jamás hayan probado.
Es, el sabor de las cerezas, sin duda alguna las cerezas que comen los dioses.





