Recuerdos de Calamocha

Recuerdos de Calamocha

viernes, 9 de septiembre de 2016

Agapito Saz


Por PEPE TOMAS, Calamochino de la diáspora, nazareno,amigo, con el alma en el Barrio Nuevo, siempre con las maletas, como la Tia Gueda de Navarrete, en el patio de casa, hoy en Mallorca, mañana en Madrid, incansable lector de todo lo que huele a granero. A Calamocha

A propósito de la novela de Jon Lauko: Barrendero, enterrador, ferroviario. 

Año 2013 


Conseguí la novela de Jon Lauko, me la guardaba la tía Pilar... Sí, responde al esquema del relato que publico en el Diario de Teruel hace unos 15 años... El entramado es el mismo y el final idéntico, y como decías tú, un poco desconcertante... Refleja algunas frases relacionadas con las que el decía, con alguna variación... Describe momentos de "lapsus" en su capacidad cognitiva... Bueno, aunque ha pasado mucho tiempo, tengo recuerdos muy vivos, como muy recientes. Yo tenía 10 años cuando murió en septiembre de 1973... 

Te remito en documento adjunto algunos datos que a Jon Lauko no le facilitaron… ¡Una lástima!...Datos que poca gente conoce, pero que forman parte de la intrahistoria de Calamocha, la que nunca aparecerá en los archivos y en los libros que se puedan escribir... 

Espero que los disfrutes... Un abrazo. Pepe


Cabezudo, fotografía de Carmen Taules, San Roque del año 2015

Escribía Don Jesús Blasco en El Comarcal, justo antes de las fiestas de San Roque, la posibilidad de homenajear, con un cabezudo, a un puñado de calamochinos, y entre ellos Agapito Saz, en suma inmortalizar:

Si así fuera, los señores mandamases tendrán que plantearse reservar partida en el presupuesto y en vez de alquilar, (cabezudos)  comprar. Y es precisamente en esa posibilidad de comprar, donde quiero retomar aquello que ya expuse sin que nadie me hiciera ni puñetero caso, de ir personalizando la comparsa al igual que ya hizo Zaragoza con la Pilara y la Cigarrera del Tubo.

Agapito el enterrador, Santos el alguacil y la señora Ángela la hornera son los tres queridos y recordados calamochinos que con todo respeto y por méritos propios merecen ser inmortalizados en la figura de gigantes calamochís, saliendo cada año a nuestras calles para recibir el cariño y homenaje de sus paisanos.

Si no es mucho pedir, ahora que tenemos doblada la población, me gustaría que esta propuesta se comentara con sus pros y contras, por ver si la moción llega a la casa consistorial y quien sabe si en los próximos años, vamos creando una comparsa de gigantes todos ellos autóctonos y con pedigrí local en vez de foranos.

AGAPITO SAZ, por Pepe Tomás

Su frases más celebres fueron dos: "Pólvora y sangre, granito de oro, limpio como la espalda de un violín", o también solía comentar con ironía que era "ingeniero de Caminos, Puertos y Canales", estudiante en Salamanca y con "Cargo en Industria" (en este momento de la historia un resobrino suyo es Ingeniero de Caminos)... 

Era un poco irónico, rasgo propio de la gente inteligente... A mí me solía decir: ¡Maño... Si tu supieras lo que yo tengo olvidado! Era, pues, un tipo inteligente, original, al estilo de Pedro Saputo, el personaje de la novela de Braulio Foz, turolense del "Bajo Aragón" (Te recomiendo que la leas)... 

Quizá pudo ser ingeniero y sin embargo no llegó a serlo... Tuvo oportunidad... Vicente, Agapito es el apodo por parte del padre, nació en "El Castillejo"; que si en tiempos fue de la familia de los Angulo de Santa Pau, cuando nació Vicente era propiedad de Don Jenaro Lucia, el primer alcalde de la IIª República… 

El bisabuelo Pedro, un hombre bueno, además de tocar en la banda de música del tío Félix el “Aranda”, era su hombre de confianza. Y Don Jenaro era el prototipo del “Buen Cacique”. Trataba a la gente con paternalismo, y prestaba dinero sin intereses… Varias personas de Calamocha construyeron sus casas con préstamos que les hacía… Y por lo menos, dos calamochinos sacaron la carrera con el apoyo económico de este hombre: uno fue maestro, el otro catedrático de instituto… 

Quizá el haber nacido en “El Castillejo” hizo que Agapito fuese un niño despierto e inquieto: buen pescador, topero… Y el campo le hizo muy ágil, a pesar de la poliomielitis que sufrió siendo niño y que le hizo cojear para el resto de su vida… En aquellos años de infancia se movió con los niños de su edad, entre los que se encontraban los hermanos Rivera, que con el tiempo serían importantes militares en los escalafones del Ejército y de la Armada.

La “minusvalía” no le mermó la agilidad de la infancia: saltaba sin grandes problemas los ríos, frecuentó las fiestas de los pueblos vecinos, donde participaba en las carreras de “pollos” y solía ganar en muchas de ellas; corrió los toros en la calle Real y se agarraba a los balcones cuando el astado estaba a punto de cogerle… Como puedes imaginar: ¡Genio y figura!

Quizá el ser hijo único (tenía dos hermanas más) y el haber sufrido la poliomielitis hizo que su padre se resistiese a que marchase a estudiar… ¿Cortedad de miras? ¿Excesivo paternalismo? Ese fue el único tren que realmente perdió…

El tener cerca al alcalde Jenaro Lucia les valió, al padre y al hijo, el formar parte de la escasa plantilla laboral del ayuntamiento. Jenaro Lucia, tras dejar la alcaldía en las elecciones de 1936, murió en Valencia, asesinado, al bajar de un tranvía, en la actual plaza del Ayuntamiento…

Llegó la rebelión militar, y Agapito, pese a su minusvalía fue movilizado y le tocó “hacer su guerra” en el bando insurgente. Le tocó vivir toda la guerra civil en el Cuerpo de Sanidad Militar, en el hospital militar de Zaragoza… 

En Zaragoza no lo pasó muy mal. Cuando yo era pequeño aún recuerdo haber leído una carta que se conservaba dirigida a él con la pulcra letra del bisabuelo Pedro. Terminada la guerra volvió a Calamocha. En las guerras, en aquella época, como en las de la nuestra, se practicaba el saqueo de los espacios conquistados…

Vicente volvió a Calamocha con una maleta, la misma que se llevó de casa cuando le movilizaron. A parte de sus pocas pertenencias de soldado raso, en ella traía unas cuantas vendas y algunos rollos de esparadrapo, amén de un “peine” de balas del legendario Mauser del 93… Ese fue su saqueo en aquella guerra tan fratricida. ¡Todo un botín!

Vinieron los años de la posguerra, y con ellos un montón de historias y anécdotas: con Procopio Pignatelli, con el capitán de la Guardia Civil, con el Brigada de Caminreal, con Vicente “Colín”, con el telegrafista… ¡Legendario, como Pedro Saputo!

¡Hay que joder al mundo y dejarlo contento! Era una de sus expresiones…  Nunca hizo mal a nadie… Era así. También alguna copa de más le ayudó a serlo.

Requiescat in pace”

lunes, 22 de agosto de 2016

San Roque, como un momento, como un instante…


SAN Roque, como un momento, como un instante, los días de San Roque pasaron, se nos fueron de las manos, los días más bonitos del año, aquellos por los que vivimos, esperando su llegada, el resto de los días.



La esquina del Chato

Allí sentado me encuentro con Joaquín, aún con los puntos, que fortaleza, admirable la de “estos malacos”, comento con  Pascual, me asombra, en realidad no tengo palabras, en el me veo a mí años atrás, en estas mismas fechas, y no acierto a comprender nada, salvo que tuve una suerte loca.

Son días, de saludos, besos y abrazos, de recuerdos y preguntas… Todos ver a San Roque quieren.

Saludo al hombre más feliz de Calamocha y aun del mundo, al Mantenedor, no me canso de darle las gracias, tras comentar en la radio, el acto de proclamación, y echar, gracias a él, un eterno trago en la Fuente del Bosque, y lo emplazo para el día siguiente a tomar un remolachero conforme dios manda, con vermú catalán, como la misma charanga y sifón valenciano…

Es entonces cuando los ojos se me van, y viene a saludarme, la hija mayor de Joaquín, Pili, la encuentro guapísima, como cuando éramos unos niños, allá en el Barrio, y fuimos novios en párvulos , caray, esto de estar Cerca de Casa, me hace escribir como Luis Alegre.

Al final consigue que su padre le haga caso y se suben a cenar,… nosotros también, Calle Real arriba,  calle de los recuerdos, de lo que fue y vivimos hace un tiempo los calamochinos que nos vamos haciendo mayores, a lo que hoy caminamos y vemos entre sus casas, volvemos al Barrio, en un trayecto que haremos un montón de veces en estos días sin cansarnos de mirar a todas caras y pararnos a charrar con unos y con otros.

Camino de la ermita

Me siento un privilegiado, a la entrada al Perión, nos encontramos con el Bailador, con Paco, y hacemos juntos el camino hasta la ermita, sin toparnos con nadie, creemos ir pronto y en realidad ya vamos tarde.



Ganas de ver a San Roque, la ermita hasta los topes, canta la coral, dicen, y cuando canta, la cosa se nota, y que es San Roque también… Le hago un retrato en la puerta, y me marcho a la sombra de los chopos, a esa cuesta de San Roque, donde mi padre recuerda llevaba días antes de las fiestas las ovejas, para que lo limpiaran todo, mientras él se echaba un rosquete entre los chopos.
No queda un sitio dentro, y el ultimo lo ocupa Juanico, a quien Alejandro le guarda un puesto, “bien maño, bien, vamos bien”,  hace más calor dentro que fuera, y no tarda en llegar Manuel, así que no paramos de hablar, bajo la sombra de los chopos…

Este año en la Peña Los Maños, he preparado para cenar, “pollo escabechao, de eso seguro que no sabes hacer”, me dice Manuel y me callo dándole la razón. Mientras no deja de llegar gente y más gente, y la banda se va formando.


Tal vez sea cosa de la edad, y me esté volviendo un cascarrabias, culpa de los achaques, y de lo que pueda pasar, el querer dejarlo todo hecho, el miedo a olvidar y escribir igualmente por miedo a que un día no pueda recordar, o todo sea causa de “las malas” compañías que frecuento, y me preguntan, que me ha parecido todo.

El caso es que ni me había enterado, este año fue el 130 Aniversario del Baile a San Roque, declarado como está Bien de Interés Turístico. Por momentos me emociono, de nuevo, ante un acontecimiento histórico, no logro recordar de un modo claro, la última vez que baje a por el santo, pero mi Tío Antonio aún vivía y llegue con el… debió ser en los ochenta… y quién sabe si no fue para el centenario. Estamos de celebración, en realidad cada año que pasa, deberíamos estarlo.



Salió el santo, en silencio, y espero pacientemente en la puerta a que alguien, le echara un único Dicho, el mismo pregón del Mantenedor, allá en las gradas, hubiera servido, instante aquel, a quien el Dichero Olvidado ha dado en llamar la Bulla, …echarnos la bulla a los calamochinos, bien merecida la tenemos, llamarnos a todos a las fiestas, advertirnos de que San Roque ya está aquí, darle la bienvenida.

Tampoco tenía San Roque, para tan señalada fecha, a sus pies, ni perro que le ladre, ni a nadie que le bailara en señal de bienvenida, unas parejas en pantalones de pana y chaleco negro, albarcas y blusa blanca, una docena, que dejando de trillar en la era, le bailaran, dulzaina y tambor, cinco minutos y se volviesen al tajo… Sonó por fin el bolero, y emocionado me senté, fue un gran momento, no pude seguir en pie, me senté para verlo pasar entre los chopos…  San Roque ya estaba aquí, rodeado de un mar de gente, en realidad, lo único que importa.

De vuelta, en la calle Zaragoza, había una ventana abierta, y a ella asomada, la madre del otro Bailador, de José el Cerillas, me pare a saludar, estaba esperando que pasase el Santo, y este venía a paso ligero, a paso de maniobra, de lado a lado, bajo los acordes apresurados del bolero, será un momento le advertir, pasaran a escape, lo que vera será poco, mientras me fije y emocione nuevamente, al ver colgado en la pared de su habitación, la foto que del Bailador, de su hijo, hace unos días le regale.

Oí también y no dí crédito, aunque a la vez me tranquilizo, saber que no  solo era yo el cascarrabias del día, una conversación que no era la mía y a quien todo esto de bajar por San Roque a ritmo de bombo y platillo y con tanto predicamento, la misa y la banda, le parecía un despropósito, mayúsculo, en comparación con tiempos pretéritos, sin duda mejores.

Todo un disparate, el hacer de un día cualquiera un San Roque más, pues si de tradiciones hablábamos, aseguraban, dirigiéndose a esos que tanto saben, a por San Roque antaño bajaban los cuatro que hacían falta, lo cogían y subían a la iglesia y ahora, resignados decían, hasta les estorbamos, vamos a meternos a casa, dijeron, que no vamos mudaos y nos dirán que hacemos aquí que, y por qué no hemos ido a San Roque, a nadie le importa las faenas que tenemos, y el coche, ahí se queda no lo pienso quitar, ( pero doy fe, de que mintió)… y así debería ser, que con cuatro sobra, y ya llegara el día de la fiesta,…

Al menos, me quedé tranquilo, no era yo el único que veía que todo es tradicionalmente mejorable.



Y ya en el Callejón de los Muertos, en el Coso, entro la procesión, en sentido contrario al que da nombre a la calle, la calle de los muertos, que en un día como aquel cobra vida, y fotografié a San Roque, en un momento único, especial, una foto que uno no puede perderse, una foto por encargo, en la que elijo como fondo la Calle Mayor, llegando a la iglesia, resucitando el santo, el pueblo, él y todos nosotros, bajo el bandeo eterno de las campanas.

Chupinazo

Más gente que nunca dirán las crónicas, y también recogerán el hecho de que el Mantenedor, no se acercase al micrófono y gritase “Viva el perro de San Roque”, si bien, lo cierto es, que ni yo mismo le eche de menos.

Y allí junto a las gradas de la iglesia, apareció Eva Lagunas, casi veinte años después, tiempo más que suficiente para añorar las fiestas, por más que diga el tango que veinte años no es nada. Nos hicimos un selfie, fotos, charramos y terminamos hablando de enfermedades, sin duda,.. Ha pasado el tiempo.


Uno tras otro, lo saludos se sucedieron, camino ya del Perion, con Marina a la cabeza, la Reina de la Quinta del 66 estrenando camiseta, camino donde una de las charangas, de cuyo nombre ya no me acuerdo, pero en la foto lo dice, se llevó a la mayor parte de la gente, Calle Mayor arriba al grito de “yo soy de Calamocha y tú no”, grito que se convirtió en el hit del momento… mientras a la Charanga de la Peña, a la Bandarra Street Orkestra le estaba costando llegar a todo.

Llegados a la plaza, busque un lugar donde sentarme y pedí a San Roque acabasen ya las fiestas y su trajín. En buena lógica no me hizo ni caso, pero al menos me compensó y a la hora de cenar, todo un lujo, Calamocha TV emitió 39 Escalones, de Alfred Hitchcock. Antes de volver a bajar al Perion, el toro y demás.

Finalmente en la puerta del Chato, derrotado como uno mismo, salió José Miguel... Joder, me dijo, le he echado un pulso a Macuca, y quiero pensar que le he dejado ganar...Buenas noches.

Ofrenda, remolachero, toros y gente y más gente...

Empezamos madrugando para llegar en el momento justo al Santo Cristo, y echar andar, se alargó la procesión, y bajo hasta el Perión, más gente que nunca, también lo dirán las crónicas, y como es lógico, más flores que nunca, la ofrenda parecía no tener fin,.. Y entonces, en el momento de entrar a misa, sonó el teléfono, teníamos visita, de allá de la Argentina, y ya que vienen de tan lejos, adiós muy buenas, un año más que me quede sin ver a la Virgen en la procesión del revés, en su día, … en esto, como en todo, de la última vez ni me acuerdo.



No son ni las doce y ya andamos de remolachero en remolachero, al primero se une Paquito en el Marzos, y hablamos ya de la peña para el Santo Cristo, y de engalanar el Barrio, y la guitarra y las jotas...luego ya en el Minino, junto a la persona más buena del mundo, un tal Manolo Gil, de Calamocha, vecino de Castellón, nos dan la hora de comer....casi nada.

Comer, terminar, apurar el café con cazalla, y a escape preparar la merienda para subirnos a los toros, donde lo que venimos viendo estos años, no tiene nombre, o tal vez si, fantástico... a los toreros les das por torear, y oigo en la tele que  Víctor Janerio “recuerda, recordar que ha toreado antes en Calamocha, pero no se acuerda” Le pasa como a mí, que de lo ocurrido hace cuatro días, no me acuerdo de nada... orejas por doquier, también, para los toreros franceses, que se han propuesto salvar la Fiesta Nacional de España, casi nada. Mientras Emilita a la cabeza de la nutrida Peña el Desbarajuste que copa las gradas de sombra, me emplaza al vermú del día de San Roque, y Eva Lagunas apura las fiestas ponche, va ponche viene... con un par de banderillas en la mano. Y María Luisa en el tendido de sol, llega sin disfraz, pues nunca será lo mismo, Víctor que Jesulin.



Gente y más gente, este año, me he propuesto saludar a todo el mundo que me lee... y cual político en campaña repartir besos y abrazos.

Nos acostamos a eso de las dos, deseándole un buen viaje a Cuky, quien en nada se levanta y se pone en marcha hacia el pueblo donde descansan sus mejores recuerdos, los de la infancia... Tres horas más tarde se sube al coche, por delante 360 km para llegar a la hora en punto en que comienza la procesión.

El momento que llevamos esperando todo el año

Si el año pasado fue mi padre, quien me prohibido salir de casa mudado con la ropa de los domingos, argumentando que en la tele no paraban de repetir, que debemos ir todos de blanco, (todos es todos, y esto lo digo y escribo, por el Dichero Olvidado, quien eligió una guayabera del amor en los tiempos del cólera, cual Florentino Ariza de Garcia Márquez, en tono azul, “es que el blanco engorda”, dijo defendiendo lo indefendible, como si el engañase a alguien. Por contra, su sobrina, entre las filas de la corporación, hacía gala de un gusto y elegancia exquisito a la hora de vestir y saber estar. La familia, esa cosa tan complicada)... Pues bien este año, mi madre ya cruzado el umbral de la puerta me hizo entrar de nuevo en casa, que a donde iba con esa ropa, quítate los pantalones, que los voy a planchar... Y que voy hacer, si no dárselos, y llegar tarde a todo…



A la altura del Casino, saludé a Cuky, estaba como un chiquillo con zapatos nuevos, fresco como una rosa, y temblando de la emoción, “este año toca video” me dijo, lo cual es de agradecer pues prácticamente lo único que de San Roque en Calamocha a través de youtube se puede ver, es suyo. “Pero, me está volviendo loco, no sé qué saldrá,….estoy nervioso”



Llego por fin a la ermita, espero bajo los chopos, Cuky me retrata, también Carmen Taules...Y me hare unas ampliaciones de 30 por 40 y al bajar la corporación el Sr Alcalde pasea la cuesta abajo hablando por el móvil. Algo importante sin duda, está a punto de suceder. Momento este para tener en cuenta. ¿Quién llamaría?, ¿estarían trabajando en los ministerios en día como este?



Bien de Interés Turístico. Recomendaciones a la hora de los Dichos y el Baile, y ni más ni menos que 130 aniversario... y poco más que recordar de la procesión, amén de la pasión desbordante.

Otro año más, otro momento que se nos va de las manos, a los calamochinos nos cuesta, o eso parece, con los santos de por medio, hacer nada a derechas, llevar el paso, entrar en formación, desfilar, y sobretodo comprender la uniformidad, y distinguir los colores, entre mandos y oficiales a partes iguales, la búsqueda del bien común, por encima de sentimentalismos, del consabido decir aquí estoy yo, así que terminamos por hacerlo todo, mas como milicianos voluntariosos, que aseguran una derrota , que como ejército regular,.. La uniformidad, también la recordó el Mantendor, el traje de gala de sanroquero.

Algún día encontraremos el punto medio, en el camino de la excelencia y las procesiones en Calamocha, nos saldrán como si fuésemos soldados de reemplazo en la jura de bandera con el permiso a la vista, y quien hizo la mili lo sabe,  nadie desfila mejor, ni viste más uniformado, que un soldado de reemplazo el día grande de la jura con la novia en las gradas, y el permiso a la vista.


A mitad de la procesión, llamo a María, la primera mujer que me tuvo entre sus brazos y dijo las igualmente primeras palabras que escuche: Mare, Tia Rosa, es un xiquet, i ara que faren...Esta en Valencia, y este año, ya no se ha atrevido a venir, son muchos años ya, los que tiene, casi tantos como San Roque, y aprovecho un Dicho, bonitos este año, piques incluidos palitroque en mano por parte del Dichero entre Dicho y Dicho, la norma de antaño, hoy ya algo excepcional


Aprovecho para llamarle y al acabar el Dicho, dejarle oír el Baile de San Roque, y ella a través del teléfono, me devuelve a la vida y tararea sin parar una y otra vez, el Bolero... Aquel día, el que nací, la comadrona, Doña Celia, no llego a tiempo a casa, dado que estaba en el Rabal, mandando para Teruel a Javier, el Torero Valiente, que nació el mismo día que yo, y a quien la noche del catorce una vaca traidora lo dejo en calzoncillos. Y Maria, la del Tío Perico, me recogió.

Y junto a Juan Miguel, llamamos a Tomás Lopez, su quinto, para que él tambien, pueda escuchar a San Roque.

Cerca de Casa

A la sombra del frontón, de aquel parque temático que fue la plaza, junto a Pepe Tomas, charro un rato grande, a propósito de A cien años vista, los hermanos de La Salle en Monreal, el libro, recién publicado, de los curas donde a mi abuelo Casimiro le hubiera gustado estudiar, libro que me consiguió el Dichero Olvidado a cambio de dos patos, deuda aun por saldar, dado que la paella de pollo y conejo no le agrada.




Terminaremos la conversación, el amigo Pepe y yo, a lo largo del año, mientras aguardamos las próximas fiestas de San Roque, allá, por agosto del 2017, a través del correo electrónico... Yo he tenido más suerte que él, a la hora de conseguir el libro, ya que el año pasado cuando Pepe Tomas llego al pueblo tras la presentación del libro Cerca de Casa por Luis Alegre, con quien coincidió en la escuela, con toda la ilusión del mundo trato y no pudo, de comprarlo en el pueblo.

La Bonet

Al acabar la procesión, bajo un árbol en las gradas, la Boneta desde Valencia, llego para ver a San Roque y saludar a todos los amigos, del pueblo y del facebook, en un besamanos, posterior a la procesión, que gracias a ella, ya se está convirtiendo en tradición, …



Habrá tanta gente como ella y como Cuky, que llegan a su pueblo ese día, por tan solo unas horas, por un instante, que yo me pregunto, ¿que tendrá San Roque?, y ojala todos los días fuese San Roque

Y donde hay Patrón no manda marinero...

Cuando el Mantenedor nos echó la Bulla la noche de la proclamación desde las gradas, sin duda no contaba con que la última palabra la tenía San Roque, o más bien no pensaba, que este, le fuese a dejar en mal lugar, salir todos a la calle nos dijo, llevar las fiestas a la calle, y la tarde de San Roque, llovió a cantaros.

Y la pasamos en casa viendo la procesión en Calamocha TV una y otra vez y comprobando como hay cosas que nunca cambiaran, año tras año, nos quedamos sin poder acudir a youtube los días de invierno, que lo son todos, salvo los  de las fiestas y ver nuestra procesión, el baile y los Dichos, ni nosotros ni nadie, menuda promoción... Solicite su copia en DVD en la SCD de Calamocha...

Gracias a ti, Cuky, por venir, y ofrecernos un rincón donde acudir, a ver a San Roque, a lo largo del año.

Entonces llame a Conchi, quien desde el tercer Barrio bajo a las Escuelas, y charramos y recordamos hasta que dejo de llover, de todas esas historias, de la familia de los calamochinos por el mundo de antaño y de hoy.

Al escampar nos fuimos a ver al Mago, y reírnos un rato grande... A las jotas no llegamos, y los Mariachis, nos aburrieron un poco, hasta que decimos poner tierra de por medio...De los DJ ni hablar, también dijo el Mantenedor con toda la razón del mundo, pero nadie lo oyó, ni nada puede hacer San Roque su patrón, los actos deben comenzar a su hora... y lamentablemente, no solo no es así, si no que ya contamos con ello... da pena, pagamos justos por pecadores y los que solemos ser puntuales, agotada nuestra santa paciencia nos marchamos cabreados. Si muy cabreados. No tenemos remedio.

Los Rebeldes

El día comenzó, bajo los sones del himno de España, me descubro y adelante,  con la procesión. Fue emocionante y un instante más que suficiente para volver a recordar a mi Tío Antonio, aquel que vio salir a San Roque, bajo el Himno de España por supuesto, la Marsellesa y el de Riego, al pronto que un día volvió el Caralasol y un día, tras muchos años de solo sonar el bolero, asombrado, pregunto, que eso que tocan estos desustanciados al corro del ayuntamiento, al echar de menos el bolero a la salida del santo... el Himno de Aragón, le conteste... Copón bendito, dijo asombrado.

San Roque como un momento, como un instante, ya he contado todo aquello que recuerdo hoy, otros muchos instantes, los habré olvidado ya, y cada uno tendrá el suyo, emoción y fiesta, he de acabar ya, con un recuerdo más, alguien que me pide un favor, un calamochino de los de toda la vida, de esos que llevan el escudo verde de La Unión, en tela cosido en la camiseta, toda un joya en tela, todo un galon, que si fuera menester a falta de camisa se lo coserían al pecho “oye tu que vas bien uniformado ayúdame a ponerme la faja, que esta cuadrilla que llevo detrás, no saben, te conozco pero no sé quién eres, aunque no eres de la Unión, tu pareces saber de qué va esto de San Roque”


Lo mismo me pasa a mí, te conozco y no sé quién eres...le contesto y ayudo a vestir, y nos ponemos al día, y al cabo de un rato surge la pregunta por su parte, “oye tu que parece que te fijas y acuerdas de todos, que te parece la charanga de este año”.

Así que trato de contestar, resignado, mientras me da la razón... Chico, no sé, ya no tenemos veinte años, ya no sabemos que se lleva, las charangas de hoy en día, parecen un revival de la música disco de los ochenta y del rock, de los grandes éxitos del verano, acuérdate de los Artistas, que imagino se habrán subido a la parra... lucen más en un café concierto, en una plaza con los peñistas sentados, que en la calle,... fíjate, ahora que han vuelto las actuaciones a la plaza de la iglesia, allí la charanga de este año, se habría salido, hemos de darles tiempo,... pero en la calle,... yo que sé, es lo que se lleva ahora y a la gente le gusta, la batukada a tutiplen... Pero donde este la charanga de Ribaforada, que se quiten las demás... si la paella es valenciana, y el pantumaca catalan, las charangas son navarras y el jamón de Calamocha, y no le demos más vueltas, nuestros San Roques, nuestro momento, ya paso, ahora nos queda recordar a la espera de que quienes hoy lo viven de principio a fin, en unos años, nos lo cuenten...

Nos dimos un abrazo, y con la media hora de rigor, de retraso nos marchamos al pabellón para ver salir a Don Carlos Segarra, de Los Rebeldes, a la hora en punto, es decir, media hora después de la oficial.

Larga vida a Calamocha


Lo vimos en el 1989 y lo hemos vuelto a ver este año, y si dios quiere volverá, prácticamente los mismos de entonces, lo hemos vuelto a ver, lleno a reventar de cincuentones, este buen hombre, ha ganado con el tiempo, ha ido a mejor, como todos nosotros, y aunque no sea el grupo y sea un bolo, un  “chou”, bien sabia a lo que venía, y bien sabía lo que queríamos, (por dios, la noche del sábado, con los Mecano, costaba mantenerse en pie, Maria Amparo, Reina Madre saliente, como todos los demás, ya no sabíamos donde meternos, dos horas y media de concierto, dos horas y cuarto para escuchar Maquillaje, que sopor por dios y por San Roque...)

Casi cuarenta minutos de puro rock and roll, de principio a fin, lo mejor del repertorio de Los Rebeldes, una tras otra, con el pabellón entregado dando botes de alegría y coreando todas sus canciones hasta el final...

Un, dos,… Calamocha mi amor


Fue la canción con la que se despidió, y nosotros también, una pena, a la mañana siguiente había que madrugar y volver a Castellón, mecaguen el turrón, si este concierto hubiera sido el sábado... qué pena, tan solo unas canciones de Danza Invisible, y La Guardia para otra ocasión...  Todo el viaje de vuelta lo hicimos escuchando los Rebeldes, y agotado llegue a casa para dormir a medio metro de mi cuerpo, descansar y ponerme al día, de unas fiestas llenas de momentos para el recuerdo, donde me falto en mi visita a la sede social de la Xurria, amén de ver a mi primo en la presidencia y Arturo en su diestra, charrar con Fer...

Finalmente, Don Carlos Segarra, pidió la colaboración del público en los acordes iniciales de su última canción, Mescalina, un, dos, un, dos, tres Mescalina mi amor... y puso a toda Calamocha en un instante de nuevo a sus pies, y cuando digo a toda, es toda, pues el Sr Alcalde se levantó de la silla, se acercó móvil en mano  cuanto pudo al escenario y lo grabo.


lunes, 1 de agosto de 2016

Cadillac solitario


CUANDO en los veranos del despertar a la vida, la llegada del catorce de agosto parecía un imposible, no podía ni imaginar, que años después, hoy, esos mismos días, se volverían una utopía. Eternas me parecen las horas que restan para San Roque, tan es así, que a veces creo, no va a llegar nunca.

De entre todos aquellos veranos, contados día a día, hubo uno que se hizo especialmente largo, la caída del sol por Santa Bárbara, venía a significar una nueva victoria, en el camino a aquella noche víspera de la festividad de Santiago, en la cual todos habíamos puestos nuestros ojos.

Meses atrás, entre las apáticas clases del instituto y las tardes de los domingos ochenteros, corrió la noticia, ver para creer, no podía ser verdad. Y así, solo cuando empezaron a verse los carteles, comenzamos a creer y dar por cierto el rumor.

La noche del 24, en la plaza de toros, habría concierto, en realidad aquello tan solo iba a ser el principio de lo que luego vendría después, aunque en aquel momento no nos lo podíamos ni imaginar.

Tocaba Cadillac, un grupo hoy olvidado pero que a mediados de los ochenta, estaba en eso que llaman la cresta de la ola. Puestos a elegir, todo hay que decirlo, habríamos escogido cualquier otro grupo, pero lo cierto es que nos daba igual… Allá que íbamos todos de cabeza, a lo que nos echasen, a nuestro primer concierto, ante un grupo de primera fila. Habían ido hasta Eurovisión y no lo habían hecho nada mal, hacían funky o música disco, algo más o menos tranquilo… para escuchar en una disco y bailar a pie de pista, o en un teatro, pero, nosotros como si del Rock en el Ruedo de Miguel Ríos se tratase, teníamos plaza de toros, y allí íbamos a ir.

Aquella noche, el resultado fue una faena aseada, por parte de los toreos ante un público que premió con palmas tan valerosa actuación. Hacía un calor terrible en los tendidos de sombra a pesar de ser medianoche, el sonido era espectacular, las estrellas también, y nosotros por fin teníamos lo que queríamos, un concierto, y una vez allí, sentados, sin saber, si bajar o no al ruedo, que hacer en definitiva, nos dimos cuenta, de que no era para tanto… aquello en sí, no era ni una verbena ni el concierto soñado, por todos.

Los mismos Cadillac se dieron cuenta de la situación, la gente se agolpaba junto a la barra del bar al pie del burladero de sombra, mientras el escenario hacia los toriles, permanecía casi vacío, había más gente de espaldas a ellos, que frente a ellos… Por fin acabo para todos y nos fuimos. Silencio y ovación.

Ha estado bien, un poso sosos, en la tierra no se puede bailar, y estos dan poca caña… una pena, podían haber traído… La salida, parecía el fin del mundo, la oportunidad perdida. La Puerta Grande permaneció cerrada.

Aquello era un sueño, un grupo, un concierto, como si Calamocha fuese una gran ciudad, pero no lo era aún, para qué lamentarse, los grandes grupos, los buenos conciertos, quedaban reservados para otras plazas, otras ciudades, las grandes, tocaba conformarse y marchar a la verbena en las pistas de las piscinas, un lugar, del todo paradisiaco, aislados, cual la isla de Alcatraz, encerrados entre rejas, bajo las estrellas, donde de madrugada, al acabar el baile, sobre las cinco, bajaba un frio de entre Bañon y la Dehesa, de tres pares de narices.

Jamás nos veríamos en otra igual, en un concierto, cundía el desánimo, no había culpables, dado que encontrar un grupo al gusto de todos, era harto imposible. Seguimos.

Años atrás, se recordaba algún concierto de alguna gloria sesentera en Las Vegas, pero poco más,..  Incluido Luis Aguile, el genial autor de Nadie me quita mis vacaciones en Castellón, y sobre todo Mayra Gomez Kemp, su llegada vino precedida del escándalo, en realidad venía a cantar. Pero,  ¿era cantante?, en los posters anunciando el concierto, en aquellos, los benditos años del destape, no escondía nada, se le veía todo… había que ir si o si, decían los mayores… El concierto igualmente en las pistas, no paso a la historia local más allá de lo anecdótico,… al parecer, según siempre se comentó, el cambio de agua a la hora de cenar, le había sentado fatal.

Y alguna que otra actuación del mundo de las varietes en la plaza de toros, a eso de las cinco de la tarde bajo un sol de justicia, con las rumbas de los Bordon 4, me parece recordar que eran ellos, en pleno boom de los casetes de gasolinera, y las gafas de sol imposibles, el mismísimo Maestro Arno, hipnotizador, asiduo del Un Dos Tres, que llego e hipnotizo a unos cuantos y nos reímos una barbaridad, ver para creer, en la tele parecía todo preparado, pero en la plaza, todo real....Karina con el arco y las flechas o alguien semejante y como no Marianico el Corto, el Sr Tomas, y algún mago, amen de un striptis a destiempo, silbado como merecia...  Terrible todo, a esa hora, todo terrible... como para salir al ruedo a bailar rumbas.

Dispuestos a salir adelante, dejamos pasar el tiempo de aquellos cálidos veranos y sus verbenas, que solían ser tres, antes de la llegada del chupinazo el 14 de agosto. Dos o tres, con la del comercio, donde nunca toco nada, y la de la proclamación de las reinas, dando paso a las fiestas de Navarrete, previas al gran día, aquel fin de semana del forzado exilio que solía preceder a la llegada de San Roque, y que convertía la carretera en un continuo ir y venir festero y a Navarrete, donde el que no cojea, garranglea, en el cosmopolita centro del universo, la comarca entonces, era algo que prácticamente ni se conocía.
 
 

Quiero contar todo aquello que recuerdo, aun sabiendo, que es una parte pequeña en comparación con todo lo que ya he olvidado de aquellos maravillosos veranos, y años en general, pues de pronto, un año, un día, un verano cualquiera, llego el “cambio” y la “Calamocha De Siempre”, se puso en marcha y aun muchos años después, sigue siendo insuperable.

Tal Calamocha, tal vez, sigue esperando, y para rato tiene, que le den las gracias, o tan solo un simple abrazo en reconocimiento a todo aquello que empezaron, al camino que fueron abriendo, y que a ratos y días, se ha seguido, se ha dejado de seguir,se ha vuelto atrás, se ha embarrado, se ha limpiado.... Hay un tiempo para cada cosa.

El “cambio”, llego a Calamocha y como llovidos del cielo, empezaron a llegar grupos, uno tras otro, y a cual mejor, un concierto tras otro, un año tras otro,… y no dejábamos de preguntarnos, ¿Cómo era posible?, que a un pueblo tan pequeño, perdido, y desconocido, donde no había, nada de nada, ni récord del frio ni jamón, llegasen tantos artistas y de tan variado pelaje…

Por cierto, aquellos conciertos, fueron pagando, y jamás nos importó. Para navidad, ya teníamos ahorrado el dinero de las fiestas de San Roque, el bono de conciertos, el de los toros, y gastos propios, todo un pastón para la época, un montón de duros y más de pesetas… Yo, sinceramente, creo que en aquellos años, si los de la Calamocha De Siempre, nos dicen, que por ir a la procesión y hacerla más grande, había que pagar, lo habríamos hecho sin decir esta boca es mía.

Olvidado el orden, los años, y muchos de los artistas, bien recuerdo, el día que por fin, nos quitamos un peso de encima, y pasamos pagina a la noche de los Cadillac en la plaza de toros aquella víspera de Santiago, asistiendo por fin a un concierto a lo grande,  a media tarde, en los almacenes de Vegé, un auditorio impresionante, lo que hoy seria Carrocerías Moreno, comenzó la música y salió al escenario Marta Sánchez, la chica de Ole Ole, la creme de la creme… con minifalda, y por supuesto con generoso escote, y vestida de riguroso blanco, y de un rubio subido y no sé que más… Resulto memorable. Alcanzamos el cielo.

Aún, no nos habíamos recuperado del concierto, de hecho los dias siguiente no hablábamos de otra cosa, cuando unos días después cundió el desanimo por el pueblo, un periódico de tirada nacional, traía ni más ni menos que una crónica del concierto de Ole Ole en Calamocha, escrita por algún periodista, llamemoslo asi, que seguía la gira del grupo, aquello corrió como la pólvora, un paleto pueblo de Teruel, de esa España trasnochada y babosa… vamos, que no salíamos muy bien parados desde la capital… y nos preguntábamos, que habíamos hecho para merecernos semejante crítica y si el periodista en cuestion había estado o no de verdad en la nave de Vegé, pues no habia visto lo que nosotros vimos. Si vuelve por el pueblo, a la hoguera con él cuando llegue el Santo Cristo…

Y entre tanto llego Juan Pardo, Emilita, Reina de la Noche, estuvo allí, poco menos que dios en persona, al mismo escenario a Vegé, y también fuimos a verlo, bravo por la música, el público femenino tan encantando o más, como lo estuvo el masculino con Marta Sánchez… Sin duda estábamos en el buen camino y el Auditorio Vegé parecía vivir unos días de gloria renovados sin fin, que tuvieron su concierto estrella con la llegada de todo un clásico a Calamocha, fue tal su éxito que en años venideros, repetirían actuación, año tras año, quién sabe si media o una docena de veces.

El Vegé se vino abajo, con la actuación un puente de la Inmaculada de vete a saber qué año, de los Inhumanos… Allí estábamos todos, nerviosos, con bastante frio, con nuestras mejores galas ochenteras, “Moda Albónica” como un buen día dio en llamar con gran acierto, Doña Eva Lagunas, eterna diosa ochentera de la villa, a nuestra forma de vestir en aquellos maravillosos años, rematada por aquellos zapatos negros de puntas imposibles y como no, los calcetines blancos a lo Michael Jackson.

 Por fin, los calamochinos-as alcanzamos el cielo. Cualquier grupo verbenero tocaba y cantaba sus propias canciones mejor que ellos, pero nada importaba más que tener a los auténticos, Inhumanos enfundados en sus togas blancas, si es que eran los auténticos, en el escenario… coreando sus éxitos uno tras otro, un año si otro también.

¿Cuántas veces irían a Calamocha?. Qué más da,.. En cualquier caso, pocas, y no pierdo la esperanza, y como yo otros muchos, de que vuelvan. De pronto la gachi se quitaba la camiseta y el pabellón calamochi se venía arriba. Hoy una cosa así seria del todo impensable. Pero a estos, artistas sin glamour, no los seguía ningún cronista capitalino… para dejar constancia de un éxito tras éxito.

Y así en aquellos días, de aquellos años, podían pasarte cosas como que al salir de los toros,  parase frente a ti una furgoneta llena de bultos sospechosos durmiendo el sueño de los justos, para preguntarte, por la plaza de la iglesia, y darte cuenta que tenías frente a ti a los Martes y Trece, perdón a los Gabinete Galigary, todos unos dioses para nosotros…

Y como desde allí desde lo de Lázaro, los mandas al puesto, con todas las calles cortadas, sin que acabasen Camino Soria,.. Pues muy fácil,… seguir recto hasta lo que hoy es la Aragonia, girar a la derecha, no hagáis caso a nada, esa infame rotonda cuadrada, seguís recto, bajáis una costera y subís una cuesta y os metéis por un callejón en dirección prohibida, y llegáis a las Cuatro Esquinas, una especie de cambio de rasante, y en cuanto bajéis, la primera a la derecha, un giro de noventa grados y ya veréis la torre de la iglesia y la plaza. Llamáis a la puerta, y decís que sois los Gabinete. No tiene pierde.

Doy fe, yo y todos, que supieron llegar, y cantar, un concierto magnifico, como empezaban a parecérnoslos todos, asombrosa la recuperación del grupo, que llego a media tarde sobao a mas no poder y se fue por la puerta grande, bares, que lugares, se ve que cenaron bien y aun les quedo tiempo, una vez acabado el concierto para darse una vuelta por el pueblo y acabar bailando el cha, cha, cha en la Peña La Unión.

Una peña, que por aquellos años, vivía sus peores días, abandonada por casi todos, salvo los más jóvenes, imposible competir ante unas fiestas así, para todos, populares en el sentido no gratuito, si no de actos para todos, parecía condenada a desaparecer, lo que La Birolla en sana competencia no había conseguido hacer años atrás, ahora lo iba hacer el poder, aquel ayuntamiento descomunal, que parecía haberse vuelto loco.

¿A que no sabes a quien traen estas fiestas?. Esa pregunta, obligada cada año, daba paso a un torrente de grupos que cobijaban a todo el mundo, bajo un escenario insuperable, y hoy impensable, la ratonera de la plaza de la iglesia, con el frontón desaparecido, sus encantadores servicios, y cerrada a cal y canto, con unas enormes puertas metálicas, que lo mismo servían para que nadie se colase que para que no se escapasen las vacas y novillos de los recuperados encierros matutinos, pero a nosotros los calamochinos, parece gustarnos más el toreo on line, de salón, sentados, que el salir a correr. En cualquier caso, tras pasar la noche de concierto, y luego verbena, ya de madrugada, no estábamos para correr… Por dios, si hasta estuvo anunciado para torear, Don Antonio Chenel, Antoñete, gloria eterna del toreo. Pero eso, ya es otra historia.

Ahora que han vuelto los conciertos a la renovada plaza, no estaría mal que una placa recordase, a todos aquellos grupos, que allí tocaron,… no dejaríamos de pasar las horas frente a ella, preguntándonos una y otra vez, si realmente fue así, o lo soñamos. Yo y otros muchos podemos dar fe de que fue así.

Aquello era un no parar, un estrés total, amén de los conciertos, aparecieron las verbenas populares por fiestas, en la plaza del Peiron, gratis y con las mejores orquestas de la época, a media tarde y tras los conciertos, corriendo el Casino una suerte paralela a la Unión. Pero antes de llegar ahí, a las mejores verbenas posibles, hubo algún año, un tanto desangelado, que sí, que no… con la Banda de Encinacorba, que lo mismo sirvió para un roto que para un descosido, todopoderosa ella, pluriempleada, magnifica, inolvidable… Y que algún día en Calamocha tendrá una calle, una avenida, una plaza, un monumento.

Recién inaugurado el faraónico pabellón polideportivo, aquella granja de pollos, fue escenario de  verbenas festeras, de un fracaso total, lejos de todo, ni siquiera el oficio de los de Encinacorba pudo levantar aquello, ni tampoco al año siguiente, antes de irrumpir los grupos verbeneros de primera fila en el Peiron, cuando tocaron alguna verbena que otra en la plaza de la iglesia bajo el escenario de la puerta del ayuntamiento, donde los recuerdo, recostado sobre el muro de la iglesia, sinceramente magníficos, …

Cada vez que oigo Perlas Ensangrentadas de Alaska, vuelvo a aquellas verbenas, con la Banda de Encinacorba, haciendo sonar sus acordes, para a continuación, sin solución de continuidad, atacar los acordes de El Rey del Glam. Insuperables, si Alaska hubiese estado allí… pero no se puede tener todo, y ella, jamás vino, aunque supongo aún estamos a tiempo de remediarlo.

Otros en cambio, estuvieron anunciados, nos tuvieron en vilo, y luego no pudieron venir, flor de un día, Los Frenillos, nos dejaron con las ganas de entonar sus célebres himnos, y en concreto aquel del “nos has cambiado, las toallas del lavabo”. Algún otro grupo llegaría en su lugar, y probablemente, mejor. Fueron tantos y tan buenos, que pasados los años, y bajo el recuerdo del tiempo, a veces cuesta creerlo.

Llegaron Los Rebeldes, quienes por cierto, al menos su cantante, vuelve este año, y se encontraron tan a gusto, que parecían no querer bajarse del escenario, y tocaban una tras otra, para acabar con la tierra de las mil danzas, osea, Calamocha en estado supremo, todos conocíamos sus canciones, puro rock and roll, Mediterráneo, Mescalina, Bajo la luz de la luna…Y este año parece que vuelven, todo un baño de nostalgia.  Tocara esa noche, dejar el blanco en casa, y vestirse elegantemente para la ocasión, buscar los botines en el granero, el corbatín, la camisa baguenera y aunque no haya sol, el sombrero y el pañuelo. Tambien parece, que llegara este año el cantante de Danza Invisible, para hacernos corear el amoroso himno de Sabor de Amor, no hace falta enseñarle el camino, pues no hace tanto que estuvo. Y por la Nacional II, si no se pierde llegara el cantante de La Guardia por primera vez.

Calamocha era tan especial en aquellos años, que por momentos uno, todo vanidad, llegaba a pensar, que los carteles de los conciertos de las fiestas los hacían pensando en mi y mis grupos favoritos, olvidos aparte, y todo en compensación por el semi fracaso inicial de aquel primer concierto en la plaza de toros con los Cadillac, pero a la vista de los continuos llenos, no solo no había duda de que a todos nos gustaban por igual los grupos que llegaban, o mejor aún, nos habíamos acostumbrado a los conciertos, y todos nos hacían disfrutar.

Y también fueron llegando lejos de las fechas señaladas, otros grupos a la Albonica, la Scaner o La Union… Así vimos a Mauricio Aznar, con los Golden Zippers, luego Mas Birras, una noche de sábado en la Albonica, con su encantador Rock a Billy, luego le cantarían al Moncayo, y a Cass, la chica mas guapa de la ciudad… Los Mestizos, los Reverendos, Distrito 14, Tako, IXO RAI, La Union un dia de San Jorge, junto con Dias de Vino y Rosas, o los Niños del Brasil, que se yo y Rosendo.  En cientos de kilómetros a la redonda, reinaba el bacalao y Calamocha nadaba contracorriente hasta que finalemente se ahogo en la orilla. La tarde del día de San Roque de 1995, obligado por la edad, me fui a la mili, allí, en la cola de la peluquería, alguien me pregunto, ¿de donde eres?, de Calamocha, joder, me dijo, que gran pueblo, yo soy de Castellón y allí no tenemos nada,  he ido a tu pueblo de marcha un montón de veces, la última vez fui a ver a Rosendo. Lo viste, a ese pedazo de disco que tenéis, la Scaner. Si claro fui a verlo. Mentí.

Llegaron Los Elegantes, apunten y fuego, abanderados del movimento Mod, para compensar a los Rebeldes, reyes del Rock And Roll, aunque no vino el Loco, Loquillo, el Rey… y ahora estoy aquí sentado en la puerta de casa esperandolo. Y tras la puerta verde una noche aparecieron los Tennessee, y su rock and roll de los cincuenta, supongo que los mismísimos Inhumanos pasarían sin querer por allí, y por supuesto Los Puturru de Fua aquel soñado trio, que nos enseño a todos, lo que era un menage a trois, ¡que barbaridad! y como no, ni más ni menos que los Héroes del Silencio, ya consagrados sobre un escenario inmenso, que costo dios y ayuda traer a Calamocha desde algun despacho grande de Zaragoza. Amen. Para aquella Calamocha, no había imposibles.

Dado que con el bono entrabas a todos los conciertos, ni que decir tiene, que a falta de no tener nada mejor que hacer, fuimos a todos, si bien, de muchos de ellos, ya ni me acuerdo, de otros, tan a penas de nada... La Frontera, me parecer recordar que también paso por allí en busca del cielo del sur y el miserable de Judas. Si no eran, grupos ochenteros, nos sentábamos en las gradas de la iglesia, y charrábamos, una vez nos habíamos acercado, cuando eso era posible, hasta las primeras filas, para ver en carne mortal al artista de turno.

Y así, conocí en persona, aunque el no se fijara en mi a Manolo Escobar, estaba ya viejo, decían, que hacia playback aseguraban, entendidos musicales, hay en todos sitios, y a esas alturas, en Calamocha, por metro cuadrado, los había a patadas, a mi me daba igual, aquel era el señor, al que un día, le habían robado un carro, toda una tragedia, y había cantado el Viva España, el único himno que realmente merece la pena.

Y llego, Doña Isabel Pantoja, casi nada, pero será verdad que viene, si dicen las revistas, que cobra no sé cuántos millones, que pide un par de trajes porque ella no repite, y un helicóptero para que al acabar el concierto, la lleve a su casa a dormir. ¿Pero los helicópteros vuelan de noche?, ¿Y esto quien lo va a pagar?... que mala es la envidia, estábamos poniendo el listón tan alto, que ni la Pantoja tenia sitio entre nosotros. Empezábamos a morir de éxito.

Recuerdo la cola para entrar al concierto, por el callejón de los muertos, al borde de la montonera sanferminera a la entrada al coso. Una vez en la plaza, un mar de gente, jamás vi tanta. Trate de hacer lo de siempre, acercarme a las primeras filas para verla, pero no pudo ser, resulto imposible avanzar, y me volví a mi sitio, a escuchar Marinero de Luces en las gradas de la iglesia, lo único que alcance a ver fue un gran luz blanca sobre el escenario. Doña Isabel Pantoja, en Calamocha. Ahí es nada, ...y ahora si, toda la comarca, a sus pies, diosa coronada.

También desde las gradas, resuelta la curiosidad de ver en persona al gran Luis Alfredo, protagonista de la telenovela que cada tarde veíamos todos, para que mentir, Cristal, por nombre verdadero Carlos Mata, de quien aseguraban que además de actor era cantante, y llegaba a Calamocha desde la vecina Venezuela, canto, y no poco, y como no, triunfo, y si, era él, nadie nos engañaba, era el auténtico, y la Visi, apostada en la primera fila, consiguió saludarle, darle la mano y un par de besos tal vez, al galán sudamericano que tenía locas a nuestras madres y abuelas. La virgen, que nivelazo, me estoy quedando sin palabras con las que recordar tanto y tan bueno. He de acabar ya.

¿Dónde estás corazón?. Buena pregunta, que fue de todo aquello, ya sólo nada más que un gran recuerdo, sin duda, pero tal vez fue mucho más, han llegado después otros muchos sanroques, otros artistas, otras personas, … y unos años mejores y otros soberbios, la vida sigue, y a veces te da sorpresas cuando menos te lo esperas

Así una de aquellas noches, como de costumbre entramos y nos sentamos en las gradas de la iglesia, ya ni nos acercábamos a las primeras filas por decir hemos visto a tal artista o tal otro. Creíamos haberlo visto todo ya. Tocaba el Consorcio, vaya tela, unos carrozas, Sergio y Estibariz, la Pequeña Compañía, Mocedades,… que muermo dios mio... Pero a dónde íbamos a ir a parar. Era el fin.

Sentados en las gradas, comenzó el concierto... a los pocos minutos,  ya no quedaba nadie sentado, fuimos como abducidos, por unos alienígenas llegados del norte hacia el escenario, resulto tremendo, fue un concierto espectacular de principio a fin... nos pusieron a todos a bailar una canción tras otra, ojala como aquellos mismos años, nunca hubiese acabado su concierto. Resultaron geniales.

Nunca debimos dejarles marchar, ni a ellos ni a ninguno, de aquella la plaza de la iglesia, principio y fin de todos nosotros, de aquellos días de verano, que llegaron a nosotros, como salidos de la nada, de la mano de la Calamocha De Siempre y otros muchos.

Felices Fiestas de San Roque. Agosto 2016.