Recuerdos de Calamocha

Recuerdos de Calamocha

sábado, 14 de abril de 2018

CANCAN de Jon Lauko

CANCAN de Jon Lauko Editorial GOODBOOKS

Reseña

CANCAN es el último libro de Francisco Rubio y Pilar Cernuda lo ha prologado de un modo tan magnifico que poco o nada queda por añadir. De hecho debería copiar y pegar lo escrito por ella y bastaría. Son una delicia las líneas que dedica al autor y a su obra. Imagino que al leerlas por primera vez abrumado el autor se sonrojaría, “se llama Francisco, no se llama Jon, dice que es catedrático de matemáticas, no de literatura. Tal vez en realidad sea un espía, un agente doble dado que tan bien parece conocer ese mundo. A veces las cosas no son lo que parece, ¿o si?.



Para empezar, no es su último libro, en realidad Cancan, es una trilogía, donde se engloban en algo más de trescientas páginas las novelas ya publicadas de  Donostia y Estación Paris junto con la inédita El Parque de Cișmigiu que da fin a la trilogía. Al menos la primera y la segunda pueden leerse por separado, tienen vida propia por así decirlo y no hay excusa para no leerlas. No así con la tercera, pues sin conocer las anteriores no se comprendería.

Jon Lauko en su cariñosa dedicatoria firmada meses atrás en la presentación de la novela en Daroca, (Jesús Blasco estuvo allí atento y con el encargo de recoger mí libro), me advertía, vuelve a leer las primeras novelas, no vayas al final de la historia. Intenté hacerle caso, pero no pude, ¿para que están los padres o los maestros? si no es para desobedecerles, a mitad de Donostia, cuando mas estaba disfrutando la memoria me jugo una mala pasada y me hizo recordar el desenlace por su parte Estación Paris aún me seguía rondando por la cabeza.

Y me fui a las páginas finales, a la última entrega, al desenlace, a leer El Parque de Cismigiu.Llevaba meses por no decir años esperando el momento, así que de nada me servía el consejo del autor. Entre mis manos un buen puñado de paáinas que como todo lo que escribe Jon Lauko quizás saben a poco pero no hay duda de que es su justa medida. Novela matemáticamente negra de principio a fin. No puedo ser objetivo ni ser imparcial y me da lo mismo. Soy de Albónica, como el autor y todo lo que huela a granero a Calamocha me entusiasma. Si alguien lo duda, que se haga con ella y lo compruebe por sí mismo, es fácil, se puede comprar online en unos cuantos sitios, también en ebook.

La novela es magnífica de la primera a la última página, hablo de las tres, y la tercera en concreto me parece magistral, emotiva y tierna, llena de guiños al triangulo de la infancia que le vio nacer en Teruel (Albarracín, Caminreal y Calamocha) punto final a unas vidas, su alter ego entre ellas, que fueron pasando frente a unos protagonistas que parecen tener el destino de todos nosotros en sus manos, al tiempo que son incapaces mínimamente de saber donde están.

¿De qué va la novela?, muy sencillo, de eso que tanto nos gusta, de buenos y malos, de dobles vidas, espías, militares, amores y gente normal que va de un sitio a otro. Unas veces se meten en problemas y otras se los buscan por que todo se echa de menos. Poner cara a los protagonistas y lugares es fácil, basta con recordar todos y cada uno de los telediarios que vimos a principios de los ochenta, terrorismo, golpe, atracos. La España de Lauko, la España de la transición.

La escritura fluye y te emociona, te hace ir de un lado a otro con absoluto rigor, en capítulos mínimos en letras pero grandiosos en descripciones y hechos, de modo que es sumamente fácil sentirte protagonista e inevitablemente tomarle cariño a todos y cada uno de sus protagonistas, y querer saber cómo acaba a toda costa. Jon Lauko es el único autor que me quita el sueño, creo que con eso esta todo dicho, te sientas a leer y no te levantarías hasta terminar la novela.

A leer

PD Ahora toca esperar entre otras cosas la deseada reedición de la novela Barrendero, enterrador, Ferroviario, con Calamocha, la Albónica de Jon Lauko como protagonista, esperar también sus recuerdos de la niñez que de vez en cuando podemos leer en el Facebook y que bien podrían conformar un libro algún día,  esperar cada sábado para seguir a Cela por las calles de Barcelona… como lectores, siempre queremos más.

FIN

Operación Calat-Darawca

Daroca 17 de enero de 2018

Bajo un frio de los de antes, Jon Lauko recorre a última hora de la tarde la calle Mayor de la ciudad camino de un lugar seguro a resguardo de escuchas y miradas indiscretas. La Biblioteca de la cuidad.

Lleva la maleta cargada de libros, mal día para pescar, esta vez no se le ocurrió otra coartada mejor que presentarse como escritor en lugar de pescador y piensa si no se estará volviendo mayor, pero qué hace allí, cómo se ha dejado arrastrar hasta ese bello rincón del Jiloca en pleno invierno. Viene movido tal vez por la nostalgia de volver a ver a sus camaradas de tantas y tantas misiones. Esta todo helado, en apariencia llega a presentar su última novela CANCAN, allí lo espera Eduardo Radio, quien le saludará con la vista nada más verlo y le dará cobertura a su plan.

Al entrar observa a su presentador sobre la mesa del escenario, todo en orden, le devuelve el saludo con la vista y sentado discretamente en las últimas filas descubre la oronda figura del Comandante Chándal, L´Enfant terrible de Albónica, el motivo real de su visita y con quien unos minutos después charlará, olvidadas cuentas pendientes, en la firma de libros, dará novedades y recibirá instrucciones.

Todo estaba minuciosamente planeado. Días y días de insomnio para ese momento. Pero algo llama su atención, e inmediatamente le dice que no va bien. La cabeza le da vueltas, todavía no entiende que pasa, ¿por qué no hay nadie más?, ¿dónde está Emilita?, ¿qué le habrá ocurrido?, ¿por qué hace tanto frio? ¿y los demás y el público?. Ella debería estar, su cicerone. Empieza a comprender, los mensajes, su redacción, esas comas, el uso de los artículos, alguien ha suplantado a Emilita o algo peor.

El viaje desde Barcelona ha sido larguísimo, no es fácil llegar hasta donde ha llegado en unas horas cargado de libros de tren en tren y de autobús en autobús, si ella no aparece, todo empieza a cuadrar, le habrán tendido una trampa y habrá caído, como un ratón en su ratonera. Ya es tarde para salir de aquella Biblioteca. De pie, en el centro de la misma siente el aliento del Comandante Decatlón a su espalda mientras busca ayuda, pero su buen compañero Eduardo Cid, ha desaparecido.

Momentos después a través Telegram en Valencia el Sr Brotons recibe un escueto mensaje. “LO TENGO”

Albónica 7 de abril de 2018

El Sr Jarbe se ha citado con el Sr Brotons en el local de moda, el Amariello, no se fía de su interlocutor, quiere tantearlo y estar rodeado de gente es una garantía, ver cuáles son sus intenciones, que tiene a cambio y que puede ofrecerle. La Operación Cancan en Darawca fue un éxito y debe cobrarla, pero enero ya queda lejos y quizás es el momento de dejarlo, ahora él tiene un prestigio que mantener, el JAR(*) carece ya de sentido, no quiere terminar como el bueno de su amigo Francisco Rubio y compañía.

Vámonos, ordena. Caminan hacia el Peirón y se detienen sobre las baldosas del Triángulo del Frio, el Sr Batallador no dice nada, tan solo se ríe y le baila la panza, y el Sr Brotons se teme lo peor, es allí donde han ido a parar Lauko, Eduardo y Emilita, no hay duda, están bajo las inscripciones de las lápidas de Teruel, Molina y Calamocha.

JB manda entrar al Burger San Roque. Y el Sr Brotons se deja llevar con cautela que le abra el camino, saluda a unos y a otros, y busca una mesa apartada. Aquí lo tienes, todo tuyo dice el bueno de Blasco y le da la última novela de Jon Lauko CANCAN, te la lees y me la cuentas… ya estas tardando. Y en tono calmado al tiempo que desafiante continua: me debes veinte euros y pico, saca la cartera, menudo frio pase aquel día de la presentación en Daroca, para que luego digan de Calamocha. Y todo por tus caprichos.

Rack, se oyó el cerrojo fácil de reconocer de una vieja Luger antes de sonar un último disparo. Recogió el dinero y se marchó, nadie vio ni oyó nada.

(*) JAR Jarbismo Armado Revolucionario.

FIN

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