Recuerdos de Calamocha

Recuerdos de Calamocha

martes, 1 de agosto de 2017

Bienvenido Mister Marshall


La pasada navidad tenía que acercarme al centro de Castellón a Lledó para recoger unas fotos, hacia un calor sofocante, y mi padre, recién llegado del pueblo me acompaño. Comenzamos andar y charrar del tiempo y al poco dimos con un viejo camión de reparto matricula Valencia, mi padre se quedó mirando y dijo: “casi es de los años de aquel primer camión que lleve cuando se abrió el matadero de Matinsa”. En qué año fue aquello, le pregunte.

No me acuerdo, pero sé que cuando tu naciste ya estaba hecho, recién inaugurado, unos años antes lo levantaron habían comprado los terrenos en mayo con todo sembrado y la cosecha ya casi con espiga con la condición de que no empezarían las obras hasta no haber cosechado. La tierra lo primero.

El caso es que, de buenas a primeras, y sin más, se ve que llamaron por teléfono, y dijeron que estaban en camino los mandamases, quienes quiera que fuesen, que se presentaban los que lo iban a poner en marcha, que venían a dar vuelta de los terrenos y sobre todo a ver las obras… Vamos que no tenían cosa mejor que hacer, que venir a dar faena.

Aún recuerdo como si fuera ayer ver salir al señor Jesús Serraller, de las oficinas de Piensos Z, donde trabajabamos, llamándome a gritos venga a chillar, con la cara desencajada, aquel buen hombre que a todos nos trataba de usted: ¡José María, José María!, y yo pensado que querrá, que habrá pasado, que habré hecho.

Conque me fui a ver, y ya le vi respirar y el hombre echo hablar: Oiga José María, buenos días, usted en su casa tiene segadora verdad, y si no es suya es de su suegro el Casimiro, … 

Si, le dije yo, si Don Jesús, de mi padre y mi suegro, a medias. ¿Y donde están segando? me pregunto. En la carretera Tornos con el Tío Frascuelo Inocencio Casamayor.

Pues venga Jose Maria, súbase usted el Land Rover y vaya a buscarlos, antes se coge al mentiroso que al cojo, han llamado que vienen a ver cómo van las obras del nuevo matadero y mañana los tenemos aquí, y nosotros poco menos que les hemos dicho que ya estamos pintando, … Estos de capital siempre van con prisas y no entiende de cosechas, así que esos campos estén como estén, los cosecháis hoy, tu ya no hace falta que vuelvas, échales una mano y quédate con el Land Rover hasta que acabéis, si habéis de dormir allí, pues allí,… y diles que les pagaremos el jornal doble, lo que haga falta. Que dejen lo que estén haciendo, y se bajen corriendo a segar.

Asi que me subí al Land Rover y me jope cara Tornos y a lo que mi guiparon los abuelos y el Tio Frascuelo, "pues este ande ira, pues viene a por nosotros, pues algo habra pasado.. Coño pero si es el zagal"

La faena fue mía, sabes, para convencerlos con el señor Serraller para arriba el señor Serraller para abajo, que de ninguna manera querían dejar el tajo y enfilar para la Estacion a segar. Que no era por no ir, que si había que ir se iba, me decían, pero aquella tierra iba quince días con retraso a la de Santa Barbara y estaba verde y era una pena segar aquello, fuera de quien fuese, y pagase lo que pagase, que los llevaran al Campo Aviación me decian, que total, si eran de fuera, no se iban a enterar, o que si era menester ya hablarían ellos con la visita y le explicarían como va la tierra en Calamocha… 

¡Que tiréis para arriba todos!… y para allá que nos fuimos a segar el trigo y la cebada verde, que ellos a cada tajo que daban, se morían un poco mas, venga a jurar y cagarse en la madre que pario a quien fuera que viniera y las prisas del copón de segar una tierra tan buena por el capricho de vete a saber quien.

La cosecha era del matadero, así que era la fábrica de Piensos Z la que más perdía con esto de las prisas y la visita de los señoritos, y el que manda, manda, así que a escape metimos allí la segadora y a matacaballo pin pan, pin pan, con los tres machos a relevo, todo a tajo parejo venga montones y montones… que lo dejaron más limpio que una patena… 

Y venga otra vez a echar a correr, cuando sube el señor Serraller a dar vuelta y ve todo por allí escampao pero ya mas contento que otra cosa, me llama otra vez y me dice: “venga Jose María, se baje a la fábrica y agarre los camiones, y a todo el que este por allí y se los trae aquí y que no quede ni rastro de cosecha, cargáis los fajos, y hacéis los viajes que hagan falta y repartís la cosecha, que no quede una casa de Calamocha sin su parte, en todas casas que haya vacas dejáis un poco, no os la quedéis toda vosotros, que os conozco, y cuando se acabe se acaba, pero si llega para todos mejor”.

Y venga a echar viajes y repartir con las dos Avias de Piensos Z, Ramón Alpeñes con la suya y yo con la mía, y para cargar venían Luis el Tololo, el padre del pobrecico Ignacio, Joaquin el Soguicas, y Manuel el Ronquilla toda la parva que trabajamos juntos allá en los piensos, menuda cuadrilla.

Al día siguiente vendrían y lo verían todo, ya no recuerdo más, aun creo que marcaron con cal y pusieron alguna estaca para enseñar por donde irían las trochas, pero con ver la maqueta del matadero ya tendrían bastante.

Y es que con la llegada del matadero, la cosa no había hecho sino empezar, la vida de pueblo se acabó, construir en una tierra tan buena, el acabose, ya todo eran prisas y ladrillos, y correr de un lado a otro para que la cosa saliera bien, que aquella buena gente que lucho por sacar adelante el matadero no paraba de hacer cosas por su pueblo y se iba a donde fuese menester y hablar con quien hiciera falta.. 

Asi que otro día, yo ya le temía, se me acerco el señor Serraller y me dijo, “Jose María, váyase usted a casa, coma, y échese a dormir, y a eso de las dos de la mañana o la hora que crea conveniente se viene aquí, se echa en el camión la maqueta del matadero, las botellas de vino con la foto de la maqueta que trajo el otro día de Cariñena, y los vasos de cerámica de Villafeliche que también trajo usted el otro día, esas que pone Matinsa, Matadero Industrial de Calamocha, no se equivoque y se vaya a Madrid con cualquier otra cosa, allí le esperan en la Feria Muestras en el Pabellón de Aragón al punto la mañana antes de la inauguración. Cuando llegue a Madrid, pues eso, se pare y pregunte y uno u otro le dara traslao de como llegar”.

Que te crees, que comí o que dormí… unos nervios, a Madrid, que me iba, y esperando que estaban al camión que me decian y yo no habia pasado ni de Teruel ni aun llegado nunca a Zaragoza.

Nada que no veía la hora de salir, hasta que ya me subí al camión, y de un tirón me plante de madrugada en la Puerta de Alcala, … pues ya estamos aquí me dije… Y a todos que les preguntaba nadie sabia indicarme, nadie era de allí… anda que para encontrar un guardia casi me veo apurado, pase las de Cain… y nada enseguida llegue a la Feria y allí ya empiezo a sentir “Viva Calamocha”, "Viva Calamocha" y paro el camión y era José Ruiz el Florentino que me estaba esperando para llevarme al sitio… Descargamos colocamos las cosas, y yo reventao le dije me voy a cáscala de aquí a echar una cabezada, y en eso que me ve Reynaldo Catalán por allí, “Jose Maria ven aquí… que no doy abasto, y venga hacer merengues, que me puse tibio, madre mía si comí… el haciendo merengues y yo dándole conversación y espera que en cuanto acabe me voy contigo y te saco de Madrid, que yo me lo conozco.. a mi me dejas en el centro y yo ya te indico”… 

Ya me parece que te he contado alguna vez la que nos pasó a los dos por Madrid… Si papá, lo tengo escrito cualquier día lo contare, por hoy ya vale de calamidades.

Construcciones Rubio lo levanto y en cuanto terminaron empezaron hacer pruebas Juan Jose Leon el Minino y la Nati, y comenzaron con los embutidos, asi que comiamos todo lo que queriamos y mas, recuerdo que el día que tu naciste al bajar del ver al Tio Chato, el de la Tia Eulalia de Torrijo entramos al matadero y la Nati, bueno en realidad aun no habias nacido y ya te regalo dos vueltas de longanizas para que tuvieras que comer, asi que naciste al dia siguiente y llegaste al mundo con dos vueltas de longaniza del matadero.

Y ya empezamos a echar viajes, a vender carne con las primeras Avias, aquellos camiones los bajamos con Ramon Alpeñes y luego con el pobre Eusebio... ibamos mucho a Barcelona, al mercado, toda noche en la carretera y todo el dia para volver y luego a Valencia ya con el señor Don Anselmo Gil que fue quien lo hizo funcionar a tope, venga trápalas y prisas, que la gente tiene que comer.



Aquel camión de 10 tn era un Pegaso Super, por la fecha debería ser el de la foto pero no lo sé, ya no se si eso es o no un Pegaso, su matricula era TE 12461 lo estrene y lo lleve a carrozar de frigorífico a Valencia, pero yo ya no fui a recogerlo, porque entre medias, el Matadero echo andar solo por un lado y los piensos, y las granjas por otro, lo que sería Pygasa, y a mí, a Manuel, Adolfo, al cachondo del pobre Barrao, a la pobre Concha la Ruiza y Ricardo Serrano nos dejaron en los piensos.

Y al matadero empezó a venir gente y mas gente de toda la comarca y de todos lados, Don Jose Gil de Pancrudo bajo de veterinario, y Apellaniz de Caminreal, también bajo, y ahí sigue, Mariano el del Bar, de Tordesillas, de vez en cuando me decían vete a tal pueblo y pregunta por fulano que se viene a trabajar y yo iba con el camión, y me traía a toda familia… Un día fui al Valle Gabriel, y lo deje vacio…

Alberto de Villafeliche, los Villanueva de Loscos, padre e hijo, y el de Lechago en la portería…no paraba de llegar gente a trabajar.

Ni para bien, ni para mal, los unos al matadero y los otros a los piensos nos separaron, y a cualquiera que le hubieran dado a elegir, entre una cosa u otra hubiera elegido los piensos. Era un trabajo más cómodo, así que tuvimos una suerte loca, por que aquellos primeros días de trabajo en el matadero hasta que se partió y nos mandaron a cada uno a un lado, fueron, jodidos de verdad, yo aún, que llevaba el camión, pero el que no, un frió y una humedad en la cadena de tres pares de cojones, mejor entrecavar y escardar remolacha o ir de pastor que un trabajo tan duro como aquel, siempre jodidos de frío por las cámaras y por cualquier lado que fueras, y con  botas de agua y los gabanes esos que se llevaban, y a limpiar y luego tira a cargar de madrugada el camión con hielo por todos lados. El caso es que no salimos del matadero porque ya empezamos a ensacar en la nave que hay detrás de los pisos del bar, a los Piensos Z ya no volvimos.

De aquellos primeros días del matadero lo mejor fue la primera navidad, cuando nos dieron el aguinaldo, cosa que no se había visto jamas por el pueblo, pero como en Valencia se estilaba y su gerente el señor Don Paco Rosa era de allí, se ve que dijo… aguinaldo para todos, y nos dieron una caja hasta arriba. 

Al final mereció la pena vivir aquellos primeros madrugones y viajes en el día a bajar carne a la capital del Reino, a Valencia, con camiones de segunda mano, con las Avias matricula de Valencia hasta que luego estrene el Pegaso, aunque solo fuera para llevarlo a carrozar, por que luego me pasaron a los piensos. Juan Miguel León te podría contar muchas cosas, fuimos un montón de viajes los dos juntos uno detrás de otro de Calamocha a Tarvernes Blanques, una noche que el no pudo venir cogió el camión Ciriaco, de Torrelacarcel, lo llevaba yo detrás, se distrajo un momento y se paso Puçol y a lo que tiro a darse cuenta acabo en un campo de naranjos. Así que en cuanto llegue a destino mande una furgoneta a buscarlo y sacaron la carga, que para rematar era la peor, por que llevábamos tocinos y terneras en canal, que pesaban como talegas, colgadas de cadenas, sin suspensión, que solo hacían que moverse y te tiraban el camión a todas caras, que parecía que ibas borracho…Así que nos volvimos los dos en un camión, y al siguiente viaje ya estaba arreglado… joder aquellos camiones.

Madre mía, aun me acuerdo de echar a correr otro dia, menuda se preparo, resulta que era la Feria del Jamon en Teruel, la primera y claro se ponia stand y de pronto se dieron cuenta los amos que no habia jamones, que en Calamocha no habia un jamon, en las casas si, todos los que quisieras, lso graneros llenos, pero en el matadero para vender no, ni uno... y venga José Maria mañana al hacer de día coges el camión y te vas a buscar a Elias el del Bar de la Calle Real, el ya te estará esperando y donde te diga de ir tu alli, el subira y lo que te diga eso tienes que hacer, y ya sabes, de esto ni una palabra.

Coño tanto misterio, con la buena persona que era Elias, casi me acojonan y les digo que no voy, pero nada alli que fui... venga señor Elias a donde vamos, a mi pueblo me dijo, a Cortes de Arenoso, y eso donde esta y por donde se va, ¿hay que traer alguna familia al matadero a trabajar, algún pariente?... calla y pega la vuelta que te me vas para Zaragoza, tira para Teruel que mi pueblo es el ultimo de la provincia, el siguiente es ya Villahermosa del Rio, provincia de Castellón. Es verdad le dije yo, que allí hay un matadero, pues allí vamos me dijo, a llenar el camión de jamones y luego llevarlos a la feria a Teruel, que el dueño es amigo mio. Asi que allí llenamos el camión de jamones de Calamocha y entramos a Cortes a saludar a su familia y esto y lo otro, y ¿un camion de jamones cuantos  jamones son?, lo sabes tu, no pues yo tampoco, hombre, pues si no han puesto la cantidad que llevamos, que va a peso.. hala, venga Jose Maria, sin escasear, voy al horno a por pan, baja un jamón, el mejor, y empieza a cortar que lo mismo que nadie notara si el jamon es o no de Calamocha, nadie notara que falta uno. Abri el camion, agarre el mas grande que vi, y nos comimos un jamon entero, el primer jamon de Calamocha, con su hermano o cuñado o quien fuera...y un reseco después camino de la feria de Teruel que aun me dura...


De Los Años de la Cazalla. Bienvenido Mister Marshall

(Fotografía del Museo del Jamón de Calamocha, un museo, que como todos, pero este con más razón, se debe visitar)

2 comentarios:

Francisco Rubio dijo...

¡Madre mía, qué almacen de historias! Felicidades por esa buena memoria.

Jesus Lechon dijo...

Muchas gracias, y ahora queda escrito y compartido, ...para recordar otros cincuenta años
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