Recuerdos de Calamocha

Recuerdos de Calamocha

lunes, 5 de agosto de 2013

Todos los caminos conducen a Roma.

Rosario, Ofrenda y 50 Aniversario del Concilio Vaticano II, casi nada, y aún hay más según reza, nunca mejor escrito, el cartel y todo ello allá en Calamocha el domingo 11 de agosto, dentro de cuatro días y como aquel que dice, a un paso de Roma. Merece la pena detenerse, Calamocha bien vale un Rosario.
 
En cualquier caso, aún llevando todos los caminos a Roma, si se puede, se debe evitar  cuando menos el camino, ya senda, en unos años mismamente rio, que va del Puente Romano a la Fuente del Bosque y viceversa, para colmo de males, ahora en agosto, la poca agua que baja no corre, y el olor a zanago borra cualquier recuerdo de lo que fue, ni aun cerrando los ojos, para echar un rosquete al fresco,  se está a gusto allí. Pero eso ya es otra historia, dejemos a la naturaleza que siga su curso.
 
 
 
Ofrenda Rosario en honor a Nuestra Señora de la Asunción.
En el Cincuenta Aniversario del Concilio Vaticano II.
Con la participación de los Bailadores de San Roque de Cutanda.
Domingo 11 de agosto de 2013 a Las 8:30 de la noche.
Plaza de España
Calamocha
 
Recuerdo que en aquellos años, los ochenta, seria el XXV Aniversario de aquel Concilio lo que se dio en celebrar por todo lo alto. Años en los que por el camino de la Fuente del Bosque aún pasaban ovejas y tractores, hoy, sigo, ni aun sentarte puedes, todo lo tratamos a patadas, antes y ahora nada nuevo, sentarte a echar un trago de esa agua, la cual todos sabemos a lo que sabe. A  Calamocha.
 
Supongo seria idea del Señor de las Moscas, quien una vez más, pospuso el viaje a Kenia, dejándose llevar por los sentimientos de esa Calamocha, tan…, ahora mismo se me ha ido el santo al cielo, tal vez, tan religiosamente canalla.
 
 El caso es que aquel año, se improviso con cuatro zarrios llegados de la capital, de Zaragoza un Rosario de Cristal en pleno mes de agosto, con traje y corbata, a la hora en que se pone el sol, pues a la aurora, ya se sabe como acaba la cosa, con el fin de que luciese tanto o más que el de las fiestas del Pilar. Juventud "perdida" la nuestra, no se conocía el botellón, no había nada mejor ni más excitante por hacer, que aguantar la vela.
 
 Y allí que fuimos en penitencia con el carro del Nazareno a poner nuestro granito de arena en algo en lo cual no creíamos, pero para eso estábamos, para echar un mano, afortunadamente, basto un año de padecimiento para acabar con todos nuestros muchos, variopintos e inconfesables pecados, y no hubo más.
 
La mano al cuello al Olvidado Señor de las Moscas se la habrían echado bien a gusto más de uno, tanto ayer como hoy. Dios que aprieta pero no ahoga, hizo bien su trabajo y aquí paz y después gloria. Aquello es ya solo un recuerdo de esos de los que apenas alguien se acuerda.
 
Culo de mal asiento, mejor sea dicho inquieto, con el sueño de Memorias de África aún por cumplir, apareció años después a su vera un nuevo Rosario, Ofrenda,… un espectáculo total y global, de Avilés a Kenia según cuentan, y uno que no lo ha visto no se cansa de decirle al Olvidado, que uno ya no está para monsergas, ni para nuevas tradiciones.
 
El que venga detrás que arree con la tabarra, las flores y lo que haga falta. Si hay sillas, y parece las hay, la cosa cambia, se puede ir de espectador.
 
Finalmente, el pensador, por falta de tiempo, nunca cruzo el estrecho, pero dio con la genial idea de comprar  por catalogo algún que otro recuerdo con sabor a aquellas tierras de los documentales de La 2, quitándose así el gusanillo.

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