Recuerdos de Calamocha

Recuerdos de Calamocha

jueves, 1 de diciembre de 2011

El Mojo, paso a paso.

Receta del Mojo.

El Mojo en Calamocha, según Miguel, quien aprendió, heredo la faena en las comidas familiares, de su abuelo, el de la ribera de Luco, el Tio Tomás, quien se caso en Torrijo, sin duda debió de ser un gran hombre, para ir a rondar y festejar Jiloca arriba en tierra de joteros, lleno como estaba en aquellos años, de mozos baturros y fanfarrones.

El Mojo va por casas, en unas es cosa de los hombres y en otras de las mujeres, en cualquier caso, de quien más paciencia tiene.

¿Hacemos un poco de Mojo o qué?,… esa es la pregunta y pocas veces la respuesta es “si, yo lo hago”. Maña y paciencia, además de valentía se necesita.

Cada San Roque se repite la historia, el ritual de hacer el Mojo para acompañar la carne, “anda maño, mirate a ver si las gallinas han puesto algún guevo y tráetelo que vamos hacer Mojo, pásate por la corte a ver, y no tengas miedo que ayer matamos al cabron del gallo, y ya esta la sopera con tomate y cebolla, se le acabo dar faena, al muy sinvergüenza que las llevaba a todas a maltraer”. 

En fin, eso era antes, ahora vas a la nevera y miras la fecha de caducidad del huevo. Si las abuelas levantaran la cabeza, lo primero que se preguntarian seria "redios, como cojones pondran tantas letras sin joder el guevo, y para qué seran".

Paso a paso


El mortero, aceite, huevo y paciencia

Separar la clara de la yema


Poner la yema en el mortero

Empezar a remover, añadiendo aceite poco a poco.


Si no cuaja al primer intento, comenzar de nuevo, otro huevo, más aceite… Aqui, no cuajo, ...más abajo la explicación.


Cuaja, … añadir huevo y aceite hasta lograr la cantidad que te apetezca.  

Por cierto, nunca hay bastante.



Una vez hecho añadir, o no, ajo al gusto, y remover. 

Rectifico, añadir ajo.


Listo para comer.

Recomendaciones:

Lo primordial es la paciencia, luego recordar que ha de hacerse rodeado de gente pero de espaldas a ellos, sentado y cara el Pilar, no se deben mirar el mortero hasta que no cuaje, ni mucho menos hablar a quien lo hace,.. Luego una vez que cuaja, ya se puede hablar, elogiar el buen hacer de uno y mirar, antes no.

Vamos, es sencillo...