Recuerdos de Calamocha

Recuerdos de Calamocha

lunes, 24 de enero de 2011

Clase de Guiñote.

 
A penas llevaba entonces el instituto una media docena de años, y alguien de arriba aunque con la culpa siempre carguen los de abajo, los alumnos en este caso, ideo y se saco de la manga una semana cultural o algo semejante de modo y manera que se programaron actividades de toda índole, con el fin de salir del tedio y la rutina del saber. 

Charlas, cine, lecturas, juegos… Escaqueo en líneas generales, lo cual no es propio ni mucho menos, de la vida docente, … pasa en todos lados. 

Y así, aquel día:

El profesor de filosofía desde el umbral de entrada a clase dijo: “Buenas tardes y perdón por el retraso. La puerta está abierta por si alguien, quiere salir de clase, ¿nadie se va?, está bien, cierro”. 

Y cerró.

Se acerco a la mesa, justo frente a mí, dejo los bártulos, alzo la vista, y busco con la mirada a dos ilustres repetidoras que se sentaban, de acuerdo con su rango, en la última fila, para proseguir: 


“Bien, lo primero de todo, enhorabuena a dos de mis alumnas más aventajadas, el departamento de Matemáticas esta que echa chispas, destrozado literalmente, la gente de ciencias tiene mal perder.  

Con nosotros, simplemente eso no pasara, pero si llega el caso, será diferente. Mañana después de comer nos veremos las caras, jugareis contra nosotros, pues hemos alcanzado la final, ha costado, por eso llego tarde, lo hemos logrado, mañana los profesores de filosófica jugaremos la final de guiñote contra vosotras, guerreras sin piedad que habéis defenestrado al joven y preparado departamento de matemáticas. 

Sinceramente, miedo me dais, yo no voy a dormir…pero bueno, habéis podido marcharos a entrenar y no lo habéis hecho,…  y vuestros rivales de hoy no dejan de ser unos jovenzuelos. Pero, mujeres y cartas, en fin”.

Derrotar a la pareja de filósofos se antojaba empresa imposible, la suerte a buen seguro se habría acabado frente a la pareja de matemáticos. Solo un milagro podía apartar a las repetidoras del subcampeonato, un milagro del tipo: 

“Mirar otro camión de mi pueblo, (Desde clase se veía la carretera nacional y en su constante circular de camiones siempre pasaba alguno de Soria, de Olvega, Agreda o cercanías, su casa), os quiero mucho, la verdad, y sé que vosotros a mi también, pero creerme si os digo que más de una vez abriría la ventana, y me subiría al primer camión que pasase y me iría a casa,… y en cuanto a vosotros,… creedme si os digo que saldríais adelante igual” .

Y daban miedo entre otras muchas cosas, porque él en concreto era capaz de jugar con tus cartas y las de los demás, muy por encima de lo que cualquier matemático pudiera hacer o intuir.

En aquellos años “los mentalistas” campaban a sus anchas por televisión… “Tonterías, yo también puedo aprenderme la guía telefónica de cualquier ciudad, incluida la metrópoli de Calamocha, traerla mañana y en un rato la memorizo, total son cuatro números”.  

Nadie trajo nunca la guía pero entre silogismo, lógica y demás un buen día, dijo “Venga un valiente y cultivado voluntario entre vosotros, con más de cien palabras en su vocabulario,… bueno, mejor vais saliendo uno por uno y cada uno que ponga diez, veinte  palabras en la pizarra las que se sepa, … luego me dais dos minutos, me las aprendo y la semana que viene, el día que queráis os las digo, y si fallo una, os vais todos al Carril a jugar al futbolín y me perdéis de vista, la alegría será reciproca”.  

Fue en vano, no lo perdimos de vista.

Al día siguiente llego puntual y dejo cortésmente que entrasen primero las repetidoras, cerró la puerta y dijo:

 “Por partes, como no hay mal que por bien no venga, primero de nada, felicitar al campeón tanto de damas como ajedrez, que también se encuentra entre nosotros, amigo Luis Ignacio, ¿Latorre donde estas?, no te escondas, sal, has estado fantástico, … lo de las damas no se muy bien como ha sido, pero lo de la ajedrez, fenomenal, derrotar al pardillo catedrático de matemáticas recién destetado es algo maravilloso,… se que los matemáticos te han obligado a firmar tablas, por miedo a perder, pero que les den oye, el premio será para ti. 

Maravilloso, creo que con esto mas la derrota del guiñote el seminario   lo cierran y se vuelven todos a la universidad, de donde no debieran haber salido, ni aún entrar si me… en fin”

“Y segundo, a estas alturas, ya todos o casi todos debéis saberlo, vuestras muy ilustres compañeras se han proclamado campeonas de guiñote, ahora si que puedo parar un camión y marcharme pues el discípulo ha superado al maestro, al menos mis enseñanzas sirven para algo, y la lectura que se supone habéis hecho de las matemáticas, de Bertarnd Russsel, también.

Hemos caído pues, en un visto y no visto, por dos cotos a cero, por ocho partidas a cero, por goleada, sin paliativos, una paliza tremenda, los profesores de filosofía hemos caído, de un modo tan sencillo como el mecanismo de un mechero, no dudéis en felicitar a la pareja, son todo un portento guiñoteril. 

Mecagüen el coplero. No es ninguna excusa, pero si la realidad, que las cartas, como las mujeres, se van con quien quieren”

El profesor, una vez más y siempre, como en todo cuanto hacia o decía en cada momento, era justo.

lunes, 17 de enero de 2011

Tardes de invierno



“La baza última has de procurar que sea para ti,  tu siempre al descarte y cuando entres en arrastre, has de pensar en hacer la última baza, las diez últimas que se llaman, porque son diez puntos para ti, que tienen el mismo valor que una bresca y además llevándotelas tu, en la siguiente partida, tu das y la baza ya va cara ti, y así, si no te has ido, sino has hecho los 51 puntos,  tu no sales y siempre es mejor que sea el otro el que salga…Y venga, que ya estoy hablando demasiado, porque el guiñote lo invento un mudo, y con las partidas que llevamos ya deberías saber jugar mejor que el abuelo”

La verdad, parece que fue ayer cuando eran mis abuelos los que me enseñaban a mí, a nosotros, a jugar al guiñote, que si la espadilla, el bastillo, el orete, la copa, y la Puta, ósea, la Sota de Oros, ya que el resto, aun también siéndolo, lo eran menos, o eso me parecía… 

Y así han ido pasando las “tardadas de invierno” que diría Labordeta, las tardes noches, y así han aprendido a jugar al guiñote y escuchado historias  de tan solo hace unos años, que sin embargo parecen ya del siglo pasado.

Jugado a la guerra, a los montones, al burro, al cuadrado, … y ahora al guiñote, en torno a unas sillas y a una mesa, nada más, preguntas y respuestas, historias, de cuando los abuelos eran niños, que también lo fueron, curiosidad por aprenderlo todo. 

"Yayo, toma el siete, que te voy a cantar las cuarenta".
"Aquí se cago un francés, maña, no hace falta que sigamos, que no hago ni las del Tío Perete que decía tu Tío Blas, que tu ganas. Mecagüen el copón, hay que ver como son las cartas, ya puedes saber mas que tu Tio Jesús y Adolfo juntos, que sin cartas, no hay nada que hacer. Ale, baraja y da. Aún no son ni las ocho, madre que largas se hacen las tardes. "

sábado, 8 de enero de 2011

¡Pasa allá, güesque!. Mira el puente Romano, que bonito es.

 


Resulto un momento duro, tremendamente complicado, y ahora qué hacemos, “p´ande la echamos”, ¿buscamos criada o nos ponemos a servir?, si nos comemos primero lo que dicen "que es malo" primero, o después, tras lo malo por conocer.

Y Miguel empezó a cortar jamón, mientras la chiquillería se arremolinaba en torno suyo, ante la expectación que surge cada vez que se empieza un jamon, todo un acontecimiento, todos querian comer, todos junto al Jamonero, y Miguel, temeroso de provocar un accidente dijo:

“Mecagúen el copon bendito, paso atrás, tu pasa alla, y tu a güesque,(*)… arre, que os voy a cortar los dedos y nos vamos acordar del jamon toda nuestra vida, como me enfade sacare la  zuriaga y os enderezare (.…) Que deis un paso atrás, que tu te pongas a mi derecha y tu a  mi izquierda, y no se coge jamón del plato hasta que no lo diga yo, ¿entendido?”

(*) Galdós, Lo Prohibido... "Ues....que" Los alcarreños a las caballerias gritaban ues...que

sábado, 1 de enero de 2011

Vamos camino del olvido…

A Manolo El Rito, quien allá en Madrid, aún teniendolo todo, por mucho que ande, nada de esto puede ver, y se acuerda tantas veces de aquellos años, de aquellos paisajes.
Felicidades, y recuerdos.

Pasa maño, pasa, y cuida de no emporcarte, que esta todo bueno…. 
Pasa y veras que queda de los caminos de nuestra infancia, de nuestros padres, de la senda de las paideras…Del camino Bañon por el que tu subías, al camino de la Jampudia por el que subíamos los del Peiron, cara la senda de la Casa Baja, del camino Villarejo, de la senda de la Casa Alta hasta Cañada Latorre, donde se juntaban y se juntan los términos de Calamocha, Navarrete, el Poyo y hasta Fuentes Claras.

Canta Manuel, canta:

De la canción de JA Labordeta “Yo soy igual que mi padre”

“Yo soy igual que mi padre,
padre fue labrador,
yo soy igual que mi padre,
el camino, la lluvia,
el viento, el sol,
la tristeza, el pedrisco,
el árbol sin flor,
el hambre, el trabajo,
el esfuerzo, el dolor,
el cansancio, la tierra,
la muerte, el adiós,
todo es igual,
ayer y hoy …”




Mira ande estoy… aquí exactamente.

Recuerdo que un día nos pillo una tormenta de tres pares de narices, y con un miedo a todo que teniamos. Encerramos las ovejas en la paidera que ves, y como robaban tanto entonces, Andrés y yo que si venia una voleada de aire por pequeña que fuera salíamos volando los dos, pensamos en atrancar la puerta con piedras por dentro.

Yo de tan justo que iba casi pero no podía salir por una visera de la paidera que le faltaba un hierro, pero Andrés, que tendría un geme menos que yo, si que pasaba, así que cerré la puerta con él dentro, y él la atranco con piedras corbeteras para que no se pudiera abrir empujando desde fuera.

Y salió por la visera y nos fuimos corriendo a casa los dos con las cuatro ovejas que tenían corderos en el corral y la cabra roya. Menuda chupa cogimos.

En esa misma paidera ya le paso una bien buena a mi padre, que hubo de encerrar las ovejas allí por otra tronada y para evitar que se las llevaran, echo el cerrojo y en el rafe de la puerta coloco una corbetera, considera tu, la más grande que encontró, para así, si iban de noche y abrían la puerta, que les cayese en la cabeza.

Y así fue que al día siguiente cuando fue a sacarlas, con las prisas de ver que estaban todas no se acordó de la piedra tiro abrir la puerta y le cayo encima la corbetera y a lo que volvió en sí, no había ninguna oveja, se le habían ido todas, y corre a buscarlas.

Y hoy estoy aquí, con las nietas… cuatro generaciones como aquel dice, delante de la puerta de una paidera, como si todo aquello hubiera pasado ayer tarde mismo.



La Casa Baja.


El pozo del que te acordabas, que ya no lo reconceras pero que sigue estando donde estaba, y la pila donde abrevaban las ovejas y donde los labradores llevaban las caballerias para que bebiesen cuando paraban a comer y se acercaban hasta la Casa Baja en busca del agua. Ahora ya todo hundido, solo las pilas podras reconecer. 

Ya nadie vivia alli en aquellos años, asi, que considera tu, como esta todo, alli dormiamos los pastores las noches de veranos y los segadores en la Casa por aprovechar el sol...


La pila




La entrada de la paidera, el cubierto de la Casa Baja, puertas estrechas todo...


La Casa Baja De Vicente "Colin"



La puerta...



El pozo y la fachada de la Casa


La Senda de la Casa Alta



La Casa Alta



Al fondo el Cerro el Poyo


La oveja muerta y los pocos rayos de sol que habia.


Al fondo el Cerro el Poyo


Ale, si no tienes donde dormir, agarra un par de fajos de trigo y subete al pesebre ahora que esta libre. Y no te olvides de volver a dejarlos al sitio cuando te levantes o acabaras en el Cuartel de la Guardia Civil.












Recuerdo un domingo en la Cerrada de la Paidera de Ruiz, con la era de trilla, y llena de hierba, que no se me ocurrió otra cosa mejor que hacer, en fin.
La era se veía desde el Puente Bañon y yo sabía que todos los domingos subía el Sr Pepe a dar vuelta de ella desde allí.

Así que cogí y nada, allí que me fui, a que se diesen un atracón las ovejas, les deje que comieran y yo a vigilar el Puente Bañon por ver si veía a Ruiz que venía, sacar las ovejas, … listo que es uno, lo tenía todo bien estudiado de domingos y domingos, ver a Ruiz hacer siempre lo mismo.

Pero aquel día, resulta que Pepe y el hijo vinieron a dar vuelta dando un paseo a caballo y en lugar de venir por el Puente Bañon, llegaron por la Jampudia y ni los vi, así que allí me pillo el Sr Pepe, con las manos en la masa.

“Oye Auge, pero a ti quien te ha mandao comerte eso”
(Continua. Las Historias del Perrito Perdigon)



Ya ves tu lo hermosos que estabamos unos y otros que todos cabiamos por la Visera sin rejas.



Venga maño esta noche te dejo el pesebre, echate a dormir que yo me bajo a ver las jotas, cuidate, y hasta el año que viene, no te des mal, es la cosa asi. Cierra la puerta al salir que hace muchismo frio. Y guardame el garrote.



Querido Manuel, barruntábamos que hacia frio, pero si esperábamos a que escampase, nos plantábamos en San Roque, así que hubo que atarse bien los machos para hacer las fotografías que has vsito.

Que te voy a contar que no sepas ya, aunque hayan pasado tantos años. Hacia un frio de tres pares de cojones y un aire que se jodia la perra Gilda, y ni los gavilanes podían arrancar el vuelo.

¡coño!, pues si era el día Navidad, la tarde del 24, a eso de las cuatro y con uno o dos grados, los agosteros de antaño, lo mandamos todo a cáscala a Luco, y nos fuimos, a ver las paideras, hay que saber bien las trochas, porque solo quedan piedras, que ya se jodio el patacar hace años, a dar un paseo camino Bañon arriba para volver por la Jampudia, con los peducos llenos de cachurros.

Fuimos a caballo, nos llevo Miguel, con el todo terreno, porque un coche normal, no habría pasado de las hojalatas del Campo Aviación, ¡zagal! esta todo pardina, al mismo Campo le quedan cuatro días, si harán un polígono o no, si devuelven la tierra a los dueños de antaño… todo va parejo supongo a como vamos nosotros, más jodidos que Arpa Vieja, abandonado todo, más en invierno que ni en la solina se podía aguantar.

Los caminos llenos de charcos donde se augaria un macho, lo mismo que en el Pozo del Tio Paco o en la Y Griega allá en el Ajutar, las ovejas tendrían en ellos agua para todo el verano, y cuando se acababan los charcos, a resguardo de los medianiles de los caminos cara Bañon, amontonadas por el cierzo, las capitanas, y los ribazos comidos por los tractores al labrar a mata caballo, por mal de arañar un palmo de tierra en busca del tempero, que ya ni caminos quedan, ni sendas, ni cañadas, ni cornejales con corbeteras, donde sentarse apoyar el garrote y descansar…. 

Recuerdas, con mas sueño que hambre, al llegar la noche, cansados como perros, nos dormíamos en cualquier sitio, te despertabas y las ovejas se te habían ido, ni los cencerros se sentían, así que te subías a alguna corbetera y esperabas que el Faro del Campo de Aviación, girase cara Bañon y con su luz iluminase el rebaño y venga a correr a por ellas entre los campos, que el Tio Gregorio, con la hoz en una mano y la zoqueta en la otra segaba mientras había sol sin descanso al tiempo que nos vigilaba a ese par de tontos que éramos el amigo Vicente y yo. “Mejor criar tocinos que hijos”


Ve con cuidado, no te vayas a esbarar entre los escombros y el hielo, y ve esudriñando las fotos de lo poco que queda ya y de lo que puedas reconocer, date un garbeo por la Casa Baja, y párate a echar un trago de esa agua que nos sabia mejor que el arrope, … reconocerás el pozo, ten cuidado de no capuzar, pero ya no hay pozal ni carrrucha, con el que llenar a calderetas las pilas del abrevadero…  y no te cale darte mal por como veas las cosas, pues como todo, lo de antaño, ninguna utilidad tienen, vamos, que ya no quedan ni ovejas.
Ya sólo quedan cuatro pitañares, las palancas también hundidas ya, y algún que otro cuchitril donde nos metíamos a dormir, con más miedo que otra cosa, gabaches que siempre fuimos, un par de pesebres como catre donde ensobinarse a echar un rosquete las noches que había suerte y lo pillabas y nada más, los muros de las eras caídos, las portaladas rotas, no cale que te des mal, todo lo contrario, espero que pases un buen rato y con los recuerdos vuelvas loca a la familia hasta que digan basta ya de historias y de leches.

En fin, mientras no demos el mango, volveremos el año que viene con más cosas.

Un abrazo y feliz año a toda la familia.

Recuerdos

 Aquí al final, hay alguna historia nueva que no estaba en año pasado por estas fechas: