Recuerdos de Calamocha

Recuerdos de Calamocha

lunes, 23 de noviembre de 2009

Recortes.

Conversación de ayer mismo al salir de Misa de 12.
El pan, el Cuerpo de Cristo, lo que te dan cuando comulgas, donde…

Le dicen la Hostia.

Si pero también es una palabrota

Si, y Ostia era también el puerto de los Romanos, los que salen en las películas de Asterix..

El papel ese que te dan de comer, ¿dónde lo fabrican?

Lo fabrican las monjas.

¡Ah!, Las monjas son las que salen en Sonrisas y Lágrimas

Si, esas.

¿Y hasta que no comulgue no lo podré probar?.

No, no podrás, pero ese “papel” también se usa para hacer turrón, cuando comamos esta Navidad ya te diré lo que es, es la oblea, el papel que lo envuelve. Claro, que cuando comulgas lo ha bendecido el cura en misa, y el turrón no.

Ah, vale.
 

Recuerdo.
De niño comíamos recortes, (osea, el negativo de la oblea de donde se extraen las Hostias que consagra el cura a la hora de comulgar), devorábamos tan delicioso papel, era todo un placer que jamás volverá a repetirse, una lástima.

(En cuanto al vino de consagrar, ya puestos a recordar, no compartía paladar con el cura, no me gustaba, por aquella epoca todo que no fuera Tinto, no era vino)

A veces Mosen Feliciano tras celebrar en Las Monjas, no traía a la sacristía de la Iglesia, un paquete de recortes envueltos en hojas de periódicos viejos. Era en la sacristía, donde los monaguillos que íbamos ayudar en misa de 12 le esperábamos al calor de la caldera encendida por Valero, y junto a los recortes que llegaban sólo de vez en cuando, nunca faltaba el Heraldo de Aragón, para buscar las 8 diferencias, ¿o eran 7?.

Otras veces se le olvidaban, y comentaba “si queréis, después de misa podéis ir a las monjas y pedirles recortes, me los he olvidado”, y todos corriendo al salir de misa en busca de tan preciado botin, y otras muchas veces, no teníamos nada mejor que hacer, pasábamos por allí y entrábamos a pedir.

En la fotografía, la ventana por donde se hablaba con las monjas, la foto es de principios de los 90, no pude fotografiar, y no recuerdo muy bien porque, si no me daba el zoom, la columna, la luz, una pena, el Torno, el ingenio giratorio por donde te daban los recortes…

Ave Maria Purísima

Sin pecado concebida. ¡que chicos mas majos, seguro que venís a por recortes!

Si.

Y decidme, de ¿quién sois?, aunque tu ya se quien eres, a ti te conozco por la cara, ¿Cómo esta tu abuela, la del Perion?.

Era increíble que te reconociesen a través de la rejilla, claro que también ayudada el hecho de año tras año, cuando íbamos a encerrar allí mismo al Nazareno siempre tratásemos de colarnos lo mas adentro posible para tratar de ver que había tras los muros, … y eso que siempre había una monja que nos pillaba: “Eh niños quietos ahí, la niña no puede entrar, los chicos si podéis pasar con vuestros padres.”. Y Ana se quedaba fuera, con las ganas de ver que habia más allá.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Caminos.

Fotografias de MIGUELS.C.V.
Los caminos olvidados
Serie "La vía y el camino".
Otoño del año 2009.















Agua para el erial,
y trigo para el barbecho.
Para los hombres camino
scon viento y con libertad.

El miedo tiene raíces
difíciles de arrancar,
si ves que se hacen cadenas,
rómpelas y échate a andar.

Canta, compañero, canta,
que aquí hay mucho que cantar;
este silencio de hierro
ya no se puede aguantar.

Erizando los trigales
una voz viene a anunciar,
el camino en el que andamos
tu rabia lo encontrará.

Canta, compañero, canta,
que aquí hay mucho que cantar;
este silencio de hierro
ya no se puede aguantar.

Por el alba del camino
a tu hermano encontrarás,
dale la mano y camina
hasta llegar al final.

Agua para el erial,
y trigo para el barbecho.
Para los hombres camino
con viento y con libertad.



JOSE ANTONIO LABORDETA
Canta, compañero, canta.









Y al final del camino hacia ninguna parte, siempre hay un puente...

jueves, 5 de noviembre de 2009

Ave que vuela...

“Ave que vuela a la cazuela, a fuego lento y con un poco de cebolla, que no es menester más, y ya hay comida o cena, depende de cuando te lo comas.

Tú tráeme cualquier cosa que vuele que me la comeré, aunque vuele de noche.

Lo mismo si quieres puedes traerme un cordero, que yo ya le pondré un par de caracoles, de eso no hace falta que busques, y comeremos caracoles con cordero, que no todo has de ponerlo tú”.

Así habla Gargallo.


Recuerdo que un día Jose Luis cazo en el corral un par de aguiluchos despistados, gavilanes, que se habían caído del nido y como no sabia que hacer con ellos, enseguida pensó en Gargallo y este no tardo en cocinarlos con cebolla.

“Si que estaban buenos, si”.

Y recuerdo un año haciendo leña de los sargatillos del riachuelo acercose por allí medio perdido un cazador valenciano lamentándose de tan largo viaje, para tan poca caza.

Gargallo, cortesía de anfitrión obligaba, entablo conversación y le señalo unos chopos cercanos llenos de grajos, tordos, picazazos, cuervos, yo que sé, de todo imaginable que había entonces por aquellos lares.

Pero buen hombre, eso no se puede comer.
¿Cómo que no?, con cebolla, como todo que vuela.
Pero yo no me voy a comer eso, seria una lástima.
Pero yo si.
Entonces si pego cuatro tiros, va a recoger lo que caiga
Si “maño”, así pegues cuatro escopetazos como una docena, yo todo que caiga lo echare al saco, y si sale algún topo del susto también me lo llevare.
Pues voy para allá buen hombre.
Venga ve, así cuando te vuelvas al Reino no podrás decir que no has pegado ni un tiro, ni que no has cazado nada.

El cazador se alejo prudencialmente, se aposto, y descargo la escopeta. De modo que nos llevamos a casa un par de sacos llenos, había de todo, menos topos.

Receta: Pichones con Cebolla

Digamos que lo habitual era comer los pichones con cebolla y en ello estamos, aunque como hay gente para todo, haya a quien eso de comerse las palomas…

Demos por hecho que ya tenemos los pichones matados y pelados, esta vez nada de fotos, para que nadie se sienta herido.

Los partimos por la mitad

Ponemos la sopera en el fuego.

Ponemos aceite.
Adelante con los pichones.

Cortamos cebolla en trocitos pequeños y a la cazuela

Unos dientes de ajo

Una hoja de laurel

Unos granos de pimienta

Una chorreada de vinagre

Una tacita de agua

Y dejamos que se haga con calma, vigilando que no nos quedemos sin caldo.

Lo dicho vale para cualquier cosa que vuele, vuele de día o de noche.

En breve cocinaremos, “Arroz de Topo”.